Hasta este jueves 4 de junio, moverse por el norte de Bogotá implicaba depender de la autopista Norte y la carrera Séptima. En horas pico, un trayecto corto podía convertirse en más de una hora de tráfico. Ahora, la ampliación de la carrera Novena, también conocida como avenida Laureano Gómez, entre las calles 170 y 193, promete aliviar esa carga.
Una apertura esperada por la comunidad
La cita para la apertura fue a las 7:30 de la mañana. Aunque el paso vehicular se habilitó sobre las 8:30, desde temprano había vecinos reunidos, de todas las edades, que esperaban el momento en que circularan los primeros carros. Incluso, desde apartamentos cercanos, personas abrían sus ventanas y asomaban la cabeza.
Cuando llegó el momento, las motos de los agentes de tránsito encabezaron el paso y dieron vía libre a los primeros carros, que con sus bocinas celebraron el hito.
Para Deisy Neira, residente del sector desde hace 15 años, el momento representó el cierre de una larga espera. Compró su apartamento en esta zona convencida de la conectividad que le ofrecería la carrera Novena, pero solo hasta este jueves vio materializada esa promesa.
“La espera valió la pena. Es una realidad; después de tanto tiempo, estoy feliz. Espero que con la apertura se solucione el transporte”, afirmó.
Entre los asistentes también estaba Isabela, una joven de 19 años residente del sector, quien llegó casi por casualidad mientras paseaba a su perro. “Creo que es importante para que las personas puedan moverse mejor y la ciudad esté menos congestionada. Quedó chévere, me gustó, quedó bonito”, señaló.
Características de la nueva vía
La vía entregada comprende 2,3 kilómetros con seis carriles distribuidos en dos calzadas, tres en cada sentido. Además, cuenta con 23.000 metros cuadrados de espacio público, una ciclorruta de 2,3 kilómetros, 8.556 metros cuadrados de zonas verdes, 254 luminarias instaladas en 127 postes y 387 árboles nuevos.
“Rescatamos la avenida Laureano Gómez, la carrera Novena. Esta es una obra que ha sido un viacrucis para la localidad de Usaquén. Fue contratada en 2017 y tenía que estar lista en 2020, hace más de seis años”, señaló el alcalde Carlos Fernando Galán.
Medidas contra los piques ilegales
Entre los elementos que más llamaron la atención de los vecinos estuvieron los resaltos parabólicos, implementados como medida de seguridad vial y respuesta a los piques ilegales que, según varios habitantes del sector, eran frecuentes en esta zona.
“Todos los vecinos le pidieron a la Secretaría de Movilidad tener algo de seguridad. Los resaltos parabólicos los estamos usando para cuidar a los peatones. La gente está feliz porque ya no hay piques en esta nueva vía”, aseguró el director del IDU, Orlando Molano.
Beneficios en movilidad
De acuerdo con el Distrito, la apertura de la carrera Novena beneficiará a más de un millón de personas de Usaquén y a ciudadanos que transitan por el sector, especialmente en barrios como San Antonio I y II, Tibabita I y II, Villa de Aranjuez, San Antonio Noroccidental, Bello Horizonte, Lijacá, Verbenal, San Antonio, Buenavista y Libertad, entre otros.
Según Molano, uno de los principales impactos se verá reflejado en los tiempos de viaje. El director del IDU aseguró que habría una reducción de hasta 35 minutos en los desplazamientos, además de una descongestión de corredores como la carrera Séptima, la autopista Norte y la avenida Boyacá.
Historial de retrasos y entregas parciales
La entrega total de la obra llegó después de varios años de retrasos. Aunque inicialmente debía estar lista en 2020, desde 2025 comenzaron las habilitaciones parciales.
En marzo de 2025 se habilitaron dos tramos: el costado oriental entre las calles 181 y 183 y el tramo de la calle 185B a la calle 181 en el costado occidental, sentido norte-sur. En noviembre de 2025 se abrió el tramo entre las calles 170 y 183 por el costado oriental, sentido sur-norte.
Un mes después, en diciembre de 2025, se habilitó el tramo entre las calles 183 y 188 bis, en el costado occidental. Luego, en febrero de 2026, se puso en funcionamiento el tramo entre las calles 187 y 170, también en el costado occidental, sentido norte-sur.
En abril de 2026 se abrió el costado oriental entre las calles 183 y 193, sentido sur-norte, hasta llegar a junio de 2026, cuando finalmente se completó la habilitación total con los 380 metros de vía pendientes en el costado occidental, sentido norte-sur.
Dificultades técnicas y prórrogas
Según explicó Molano, el proyecto enfrentó varias dificultades técnicas. Una de ellas fue la intervención de la línea Tibitoc-Casablanca, que requirió monitoreo constante para evitar riesgos tanto en su operación como en el suministro de agua. Esto obligó al equipo de obra a coordinar acciones simultáneas para completar el asfaltado entre las calles 183 y 192.
Además, hubo inconvenientes con las cámaras de la red matriz, estructuras subterráneas de concreto reforzado que hacen parte de los sistemas de acueducto y alcantarillado.
Estas situaciones llevaron, de acuerdo con el IDU, a que se aprobaran 13 prórrogas equivalentes a cuatro años y seis meses, así como cuatro suspensiones que representaron un año, un mes y 26 días adicionales.
El contrato fue suscrito el 26 de diciembre de 2017 y el proyecto inició en enero de 2021. Cuando fue planteado, la expectativa era que la construcción terminara en un periodo de un año y medio, con fecha estimada de finalización para el 20 de febrero de 2020.



