El papa León XIV se despide de los jóvenes en la vigilia de Madrid
Madrid, 6 jun (EFE).- El papa León XIV se ha despedido de los jóvenes que asistieron a la vigilia en la Plaza de Lima, un evento que congregó a más de medio millón de personas. La despedida estuvo marcada por gritos de 'Viva el papa', un espectáculo de fuegos artificiales que duró aproximadamente siete minutos, y el himno del viaje que sonó mientras el pontífice abandonaba el escenario.
Un ambiente de fervor y emoción
A las 22:30 horas, el pontífice saludó con la mano desde el escenario, despidiéndose de los miles de asistentes que coreaban su nombre y lanzaban consignas como 'León, amigo, España está contigo'. Los fuegos artificiales iluminaron el cielo de Madrid, creando un ambiente de celebración y recogimiento.
El diálogo con los jóvenes y la parábola del buen samaritano
Tras su llegada a la plaza a las 20:45 horas y las palabras de bienvenida del arzobispo de Madrid, se representó una adaptación de la parábola del buen samaritano del musical Godspell, dirigido y producido por Antonio Banderas, quien estuvo presente entre los asistentes. En un espacio más íntimo, situado en la parte derecha del escenario, el papa dialogó con seis jóvenes. León XIV, sentado en un sillón blanco, estuvo acompañado por el cardenal Cobo a su derecha y el maestro de las Ceremonias Litúrgicas Pontificias, Diego Giovanni Ravelli, a su izquierda.
La cruz Peregrina y la adoración eucarística
Al finalizar el diálogo, el pontífice firmó la cruz Peregrina de estilo bizantino, elaborada por el artesano madrileño Samuel González para la ocasión. Uno de los jóvenes le explicó: "Es una cruz que nos acompañará en todos los momentos que vivamos juntos los jóvenes de la Iglesia de Madrid y que nos recordará siempre el encuentro que hemos tenido con usted esta tarde". A las 21:35, el papa se retiró a la sacristía para revestirse para la adoración eucarística, que comenzó diez minutos después. En un silencio absoluto, con más de medio millón de personas congregadas, se proyectaron cinco imágenes de cuadros del Museo del Prado que reproducen "momentos luminosos" mientras se rezaba en la pantalla gigante del escenario. La adoración incluyó momentos de oración, cantos del coro, lecturas del Evangelio y peticiones leídas por algunos de los treinta jóvenes que acompañaban al papa en el escenario, convertido en altar. La bendición del Santo Padre puso fin a la ceremonia, aunque se escucharon vítores en varios momentos a pesar de la solemnidad.



