El periodismo colombiano vuelve a estar de luto. El asesinato de Cristian Herrera, comunicador social de Norte de Santander reconocido por sus investigaciones sobre política, corrupción y crimen organizado, ha causado conmoción entre colegas, familiares y organizaciones defensoras de la libertad de prensa.
En una entrevista con periodistas y amigos cercanos del comunicador, el sentimiento predominante fue la tristeza, pero también la preocupación por las circunstancias del crimen. Según quienes lo conocían, el hecho estuvo precedido por amenazas, advertencias y denuncias públicas sobre los riesgos que enfrentaba por su trabajo.
Cristian Herrera: un periodista sin miedo
Uno de los testimonios más impactantes fue el de John Jairo Jácome, periodista de Norte de Santander y amigo cercano de Herrera. Al recordar sus conversaciones, reveló una frase que hoy cobra un significado doloroso: “No hay ninguna nota que valga una vida, Cristian”, le repetía constantemente cuando hablaban sobre las investigaciones que adelantaba en Cúcuta.
Quienes compartieron con Herrera coinciden en que su pasión por el oficio siempre estuvo por encima del miedo. Recordaron una frase que definía su manera de entender el periodismo: “Amo mi trabajo, defiendo mi trabajo y lo defiendo a capa y espada”.
Su compromiso con la información quedó reflejado en una anécdota que evocaron sus colegas. Tras publicar una investigación sobre presuntas irregularidades en cifras de seguridad, Herrera enfrentó directamente a un alto mando policial: “Usted tiene el arma, yo tengo mi libreta y mi grabadora”, le dijo, una frase que hoy resume la determinación con la que ejercía su labor.
Investigaciones en Norte de Santander
Jácome explicó que Herrera venía denunciando desde hacía meses presuntas conexiones entre sectores políticos y estructuras criminales que operan en Norte de Santander. Aunque evitó mencionar nombres por razones de seguridad, aseguró que el periodista investigaba asuntos relacionados con procesos de extinción de dominio, posibles vínculos con economías ilegales y actuaciones de figuras con influencia política en la región. “Cristian lo sabía, Cristian lo estaba denunciando desde hace meses”, afirmó.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue una conversación que ambos sostuvieron apenas dos días antes del asesinato. Herrera lo llamó para pedirle una reunión urgente y le aseguró que necesitaba contarle algo importante. “Necesitaba hablar con usted rápido”, recordó Jácome. Ese encuentro nunca ocurrió.
Exigen que el crimen no quede impune
La muerte del periodista reactivó las preocupaciones sobre las condiciones de seguridad para quienes ejercen el oficio en zonas de alto riesgo. Jácome aseguró que la situación en Norte de Santander es especialmente compleja porque allí convergen distintas formas de violencia asociadas al narcotráfico, grupos armados y economías criminales.
Por eso, el principal llamado de sus colegas es que el asesinato no quede sin respuesta. “Que el asesinato de Cristian sea un motor para las investigaciones”, señalaron durante la entrevista. Mientras avanzan las indagaciones de las autoridades, el legado de Cristian Herrera permanece en las historias que contó y en la defensa de un periodismo que ejerció hasta el final. Para muchos de sus compañeros, la mejor manera de honrar su memoria será encontrar la verdad detrás de un crimen que hoy enluta al país y vuelve a encender las alarmas sobre los riesgos de informar en Colombia.



