Un informe de Medicina Legal ha revelado que once niños reclutados por las disidencias de las Farc en Guaviare fueron asesinados a disparos. Todos ellos tenían entre 15 años de edad y fallecieron producto de impactos de arma de fuego. Este trágico suceso se suma a la escalada de violencia que azota la región.
Detalles de la masacre
Los menores fueron reclutados por los grupos disidentes de Iván Mordisco y alias Calarcá, dos cabecillas que en su momento participaron en las negociaciones de paz con el gobierno del presidente Gustavo Petro. Los niños fueron utilizados en la disputa por el control del narcotráfico, lo que derivó en un enfrentamiento armado entre ambas facciones.
Entre las víctimas, Medicina Legal identificó a Daniela Mucutuy Valencia, prima de los hermanos Mucutuy, los niños rescatados en la selva colombiana. Daniela había sido reclutada siendo una niña y finalmente asesinada por las mismas disidencias.
Proceso de identificación
El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses informó que culminó el proceso de abordaje e identificación de 43 de los 48 cuerpos relacionados con el hecho ocurrido el 27 de mayo en la zona rural de San José del Guaviare, en el sitio conocido como Barranco Colorado. De los cuerpos identificados, 39 son de sexo masculino y 9 de sexo femenino, entre los que se encuentran 11 menores de edad (8 masculinos y 3 femeninos).
El reporte forense advierte que todas las víctimas recibieron impactos de arma de fuego en lo que se presume fue un combate entre las dos organizaciones criminales. Diez de los menores lograron ser identificados plenamente, un resultado aterrador que evidencia la crudeza del conflicto.
Reacciones y contexto
El procurador Gregorio Eljach condenó el asesinato de los 11 menores, mientras que las autoridades verifican la grave situación de orden público en el Bajo Cauca antioqueño, también generada por las disidencias de Calarcá. La masacre ocurre en un contexto de recrudecimiento de la violencia en varias regiones del país.
Los hermanos Mucutuy, que sobrevivieron a una larga travesía en la selva, se convirtieron en un símbolo de esperanza, pero su prima Daniela no corrió la misma suerte. El Estado que rescató a los niños de la selva no logró proteger a la joven, quien quedó a merced de los criminales.
Esta masacre es la número 56 en lo que va del año 2026, según registros preliminares. Las autoridades continúan investigando los hechos y trabajan en la identificación de los cinco cuerpos restantes que aún no han sido reconocidos.



