Un año del atentado a Miguel Uribe Turbay que marcó la política colombiana
Un año del atentado a Miguel Uribe Turbay

Este 7 de junio se cumple un año del atentado contra Miguel Uribe Turbay, ocurrido en el barrio Modelia, en la localidad de Fontibón de Bogotá, durante un acto político del entonces senador y precandidato presidencial. El hecho volvió a establecer el debate por la violencia política en Colombia.

El ataque ocurrió mientras Uribe Turbay participaba en una actividad comunitaria en el parque El Golfito. La Fiscalía General de la Nación señaló como presuntos autores intelectuales a las disidencias de la Segunda Marquetalia, por motivaciones políticas.

¿Qué ocurrió ese 7 de junio?

Hacia las 05:00 de la tarde, Uribe Turbay dialogaba con ciudadanos, ediles y un concejal, exponiendo sus posiciones políticas, entre ellas su defensa de la flexibilización de la tenencia de armas. Aproximadamente a las 05:30 p. m., Juan Sebastián Rodríguez Casallas, un menor de edad, se acercó al senador por la espalda y a corta distancia le disparó seis veces. De los seis proyectiles, tres le causaron heridas de gravedad (dos en la cabeza y uno en una pierna), siendo el más grave el que impactó en la región posterior del cráneo.

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El ataque ocurrió en segundos y transformó el evento en caos. Un minuto después, los escoltas reaccionaron con un intercambio de disparos que provocó pánico. El agresor resultó herido y cayó a pocas cuadras, mientras al menos tres personas resultaron lesionadas. Un edil auxilió a Uribe Turbay, que yacía gravemente herido en el suelo.

Fue trasladado de urgencia en un vehículo particular a la clínica Medicentro en Fontibón debido a una severa hemorragia craneal. Posteriormente, ante la complejidad del trauma encefalocraneano, fue llevado en ambulancia medicalizada bajo escolta policial a la Fundación Santa Fe de Bogotá, donde ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Más de dos meses en estado crítico

Al día siguiente, los médicos informaron que el senador había sido sometido a una cirugía neuroquirúrgica de urgencia para estabilizar las lesiones. El pronóstico permaneció reservado y de extrema gravedad. El 16 de junio, su estado se agravó por un sangrado intracerebral agudo, requiriendo un segundo procedimiento quirúrgico de máxima urgencia.

Durante 52 días, su salud en la Fundación Santa Fe mantuvo una evolución variable y de extrema gravedad. El equipo médico guardó absoluta confidencialidad y realizó múltiples procedimientos para controlar la presión intracraneal. A mediados de julio, un intento de rehabilitación neurológica basal generó breve expectativa, pero el daño cerebral era severo e irreversible, manteniéndolo en coma inducido sin recuperación plena de la conciencia.

El 11 de agosto de 2025, la Fundación Santa Fe confirmó el fallecimiento del senador de 39 años, atribuido a secuelas neurológicas irreversibles del proyectil.

Violencia política en Colombia: un caso que reabrió heridas

El atentado contra Miguel Uribe Turbay tuvo una fuerte carga simbólica: un dirigente político en campaña, en un espacio público, ante ciudadanos. Fue interpretado como un golpe a la democracia y a las garantías del debate electoral. Su muerte generó pronunciamientos de la ONU, la OEA y el gobierno de Estados Unidos, condenando el atentado y llamando a proteger la participación política.

Las honras fúnebres tuvieron dimensión política e histórica. El féretro fue llevado al Capitolio Nacional, donde permaneció en cámara ardiente, y luego sepultado en el Cementerio Central de Bogotá, cerca de figuras como Luis Carlos Galán y Álvaro Gómez Hurtado, también asesinados en contextos de violencia política.

Caso Miguel Uribe Turbay: investigación y memoria un año después

Un año después, el caso sigue en el debate público y judicial. La investigación mantiene vigencia en la búsqueda de responsabilidades, sin mayores avances más allá de la relación con la Segunda Marquetalia. El hecho dejó preguntas sobre la seguridad de los líderes políticos, la capacidad de prevención institucional y el riesgo de que estructuras armadas ilegales incidan en escenarios electorales.

El caso también abrió un debate sobre el uso de menores de edad por estructuras criminales, conectando el atentado con fenómenos de instrumentalización, violencia organizada y afectación de jóvenes en contextos de criminalidad y conflicto.

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El aniversario llega como recordatorio de las tensiones que rodean la actividad política en Colombia. Faltan pocos días para la segunda vuelta presidencial del 21 de junio, y la democracia requiere garantías para que candidatos, dirigentes y ciudadanos participen sin que la violencia condicione el debate público.