El Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana presentó un análisis sobre la situación de la educación preescolar en Colombia, basado en datos oficiales de 2024. Los resultados revelan una significativa caída en las matrículas y profundas brechas territoriales en el acceso a la educación inicial.
Disminución de matrículas en preescolar
Según el informe, el número de niños y niñas de 3 a 5 años matriculados en 2024 disminuyó en comparación con 2023. El LEE estima que 44.030 menores dejaron de matricularse. Aunque la población en ese rango de edad se redujo aproximadamente un 1%, la caída en la matrícula fue del 4,7%, lo que indica una deserción mayor a la esperada.
En total, durante 2024 se matricularon 892.334 estudiantes en preescolar, de los cuales 658.828 cursaban transición, el nivel obligatorio, y 233.506 estaban en prejardín y jardín. La matrícula en transición registró una caída sostenida desde 2010, cuando había 761.721 estudiantes, hasta llegar a 658.828 en 2024, el nivel más bajo en quince años. Entre 2023 y 2024, la reducción en transición fue del 6,2%.
Cobertura en niveles históricamente bajos
La cobertura educativa en preescolar también es motivo de alerta. Entre 2010 y 2020, la tasa de cobertura se mantuvo entre el 40% y el 45%, pero en 2021 cayó al 36%. Tras una leve recuperación en 2022, en 2024 se situó en 38,8%, el segundo mínimo histórico de los últimos quince años, solo superado por el registro de 2021.
Brechas territoriales profundas
El análisis territorial evidencia desigualdades significativas. Los departamentos con mayor cobertura en 2024 fueron La Guajira (48,6%), San Andrés (48,4%), Bogotá (46,4%), Atlántico (45,5%) y Risaralda (44,8%). En contraste, las regiones más rezagadas son Vaupés (20,2%), Vichada (24,3%), Chocó (27,4%), Amazonas (28,5%) y Nariño (28,6%). Estas cifras reflejan que la Amazonia y el Pacífico concentran las coberturas más bajas.
Importancia de la educación en la primera infancia
Los investigadores del LEE subrayan que la primera infancia es una etapa crucial para el desarrollo cognitivo, emocional y social. La estimulación temprana, especialmente a través de la enseñanza y la lectura, tiene efectos positivos y duraderos en habilidades como el lenguaje y la lectoescritura, que son la base de todo aprendizaje. Por el contrario, la falta de atención entre los 2 y 5 años puede generar altos costos sociales y afectar el desarrollo integral de los niños y niñas.
El informe concluye que es necesario fortalecer las políticas públicas para garantizar el acceso equitativo a la educación preescolar, especialmente en las regiones más afectadas, y revertir la tendencia decreciente en las matrículas.



