Un joven acusado de secuestrar, agredir, maniatar y violar a una mujer con la que había mantenido una relación tras conocerla en una web de contactos, y de quien tenía una orden de alejamiento, ha aceptado una condena de tres años y diez meses de prisión, el pago de una indemnización de 20.505 euros y una multa de 1.200 euros.
Acuerdo en el juicio
El juicio, celebrado este martes en la Audiencia Provincial de A Coruña, concluyó con un acuerdo entre el Ministerio Público y la defensa. El acusado reconoció los hechos, lo que permitió una rebaja de la condena. La sentencia incluye las atenuantes de reparación del daño —tras haber ingresado el importe íntegro de la indemnización— y trastorno mental.
La fiscal señaló que "el acusado presenta una clínica psicótica negativa agravada paulatinamente que disminuye sus capacidades volitivas".
Condena detallada
El tribunal acordó en sentencia firme dos años de prisión y la obligación de someterse a un curso de reeducación sexual por el delito de agresión sexual; diez meses de cárcel por lesiones agravadas; un año por detención ilegal; y una multa de 1.200 euros por un delito continuado de quebrantamiento de medida cautelar.
Además, se impuso la prohibición de aproximarse a la víctima a menos de 300 metros y de comunicarse con ella por cualquier medio durante 14 años y seis meses, así como seis años de libertad vigilada tras cumplir la pena privativa de libertad.
Los hechos
Según el escrito de acusación, el joven mantenía una relación sexual esporádica con la víctima desde fecha indeterminada de 2022, a quien conoció a través de una web de contactos. Tras un incidente en Portugal, un juzgado dictó una orden de alejamiento y prohibición de comunicación. Sin embargo, desde al menos el 16 de diciembre de 2022, el acusado acudió regularmente a Arteixo y A Coruña, citándose con la denunciante y manteniendo relaciones sexuales consentidas en algunas ocasiones.
El 21 de diciembre de 2022, se desplazó nuevamente a A Coruña, "merodeando por las inmediaciones del domicilio" de la mujer y "aproximándose a ella cuando se hallaba paseando a su perro". La instó a subir a su furgoneta, "lo que ella hizo por el miedo que le inspiraba", según la fiscal.
Ambos se desplazaron por diferentes puntos de la ciudad, tanto a pie como en la furgoneta. En un momento de la noche, el joven, en contra de la voluntad de la mujer, "la inmovilizó de pies y manos atándola con unas bridas que llevaba en el vehículo", la golpeó con una botella de cristal y la agredió sexualmente.
Posteriormente, el hombre condujo la furgoneta con ella atada y herida en la parte trasera, dirigiéndose hacia Lugo por la autovía A6. Sin embargo, sufrió una avería que lo obligó a detenerse en el arcén y pedir ayuda.
Automovilistas que se detuvieron para auxiliarlo notaron que de la parte trasera caía sangre y alertaron a las autoridades. El ahora condenado huyó a pie monte a través, pero fue detenido ese mismo día en Arteixo.



