Valladolid, 3 jun (EFE).- El juicio del conocido como 'caso ataúdes', celebrado contra veintitrés acusados y centrado en el supuesto cambio de féretros antes de la incineración para su reventa en el grupo funerario El Salvador de Valladolid, ha quedado visto para sentencia tras más de 200 testigos y peritos desde marzo.
Antes de la conclusión de la vista oral, el tribunal concedió la última palabra a cada procesado, quienes solo respondieron a preguntas de sus abogados en sus declaraciones. Ninguno hizo uso de esta opción y manifestaron que no tenían nada que decir o nada que añadir.
Penas solicitadas y delitos imputados
Los encausados se enfrentan a penas que oscilan entre veinte años de cárcel, las más altas, y dos años de prisión, las menores, por delitos de constitución de organización criminal, pertenencia a organización criminal, apropiación indebida, estafa, contra el respeto a los difuntos, blanqueo de capitales y falsedad en documento mercantil.
La vista oral se desarrolló por hechos ocurridos entre 1995 y 2015, con la intervención del Ministerio Fiscal, dos acusaciones particulares, nueve defensas y la letrada de las sociedades Agencia Funeraria Castellana y Parque El Salvador, en estos dos casos como responsables civiles.
Alegaciones de las defensas
Los abogados de los acusados que aún no habían expuesto su informe final lo hicieron este miércoles durante la última sesión del juicio. Las defensas criticaron que la causa se asiente, a su juicio, solo sobre anotaciones, fotografías de cadáveres y escritos de un trabajador de la empresa, Justo M.G., ya fallecido, al que consideraron no creíble porque sentía animadversión hacia su jefe, también ya fallecido, y utilizó esos apuntes para extorsionar al dueño de la empresa, un delito por el que fue condenado.
Ese trabajador tenía "una relación enfermiza de odio contra su jefe" que se fue deteriorando y provocó una reacción de chantaje y amenazas. "La relación estaba viciada y contaminada por ese sentimiento de odio", sostuvo uno de los letrados.
Los listados que elaboró Justo M.G. adolecen de errores que reconoció su autor, lo que sería suficiente para anular esa prueba; las anotaciones son "falsas" y confeccionadas para blindarse ante un posible despido, ya que llegó a la empresa procedente de otro despido y su jefe le amenazaba día sí y día también con echarle de la empresa, agregó otro abogado.
Argumentos adicionales de la defensa
Entre las argumentaciones de las defensas también se escuchó en la Audiencia Provincial de Valladolid que uno de los acusados, hijo del que fuera propietario de la empresa, acudió a la Policía a denunciar la extorsión de Justo a su padre y lo hizo porque no tenía nada que temer.
"La última palabra de Justo fue con su escrito de defensa. Cuando le pidieron veinte años de cárcel, su abogado negó los hechos de la acusación y pidió su absolución. Es que era mentira, lo dijo a través de su defensa", recalcó un letrado.
Prescripción e indefensión formaron parte también de las alegaciones de los letrados, que apelaron a la duda razonable que surge en este caso "rigurosamente" ante el riesgo de condenar a un posible inocente.
Uno de los abogados se refirió a la "pena de banquillo" que han soportado sus clientes durante siete años y recalcó que ninguno de los trabajadores acusados se ha lucrado con las supuestas prácticas de cambio de ataúdes que se les atribuye.
Un defensor desechó que la razón por la que llevaran a cabo esos cambios fuera el miedo a perder su trabajo, porque es un empleo que no quiere nadie, no ganaban 6.000 euros al mes, obtenían unos 1.400 euros; no era una bicoca, era una tarea penosa, difícil, desagradable y no era para arriesgarse a pasar años en la cárcel por mantener el puesto.
"No veo sentados a los Corleone" en el banquillo de los acusados, "veo a trabajadores, a obreros", expresó otro de los letrados.
Cierre del juicio
Antes de dejar el juicio visto para sentencia, el magistrado presidente agradeció la colaboración de todos y aseguró que el tribunal se va a guiar únicamente por la prueba practicada en el acto del juicio y valorando los informes "brillantes" expuestos. EFE



