El general en retiro Francisco José Ardila Uribe, quien comandó la Séptima Brigada del Ejército entre 2006 y 2007, señaló directamente al excomandante del Ejército Mario Montoya Uribe de haber encabezado un sistema criminal que incentivaba las ejecuciones extrajudiciales. La declaración se produjo durante la audiencia de reconocimiento de responsabilidad que se lleva a cabo en Villavicencio, Meta, donde 27 exintegrantes del Ejército aceptaron haber participado en al menos 209 casos de falsos positivos en ese departamento.
Ardila Uribe apunta a Montoya
En su intervención, Ardila Uribe afirmó que Montoya, quien fue comandante del Ejército durante el segundo gobierno de Álvaro Uribe Vélez, implementó un sistema basado en incentivos como permisos especiales, felicitaciones, condecoraciones y viajes al exterior, lo que facilitó la comisión de estos crímenes. “Este sistema priorizaba las muertes en combate sobre los demás resultados operacionales, tales como las capturas o las desmovilizaciones, en razón de que las unidades a nivel división, brigada y batallón se medían y clasificaban de acuerdo al número de cuerpos reportados”, declaró el exmilitar.
Mario Montoya, por su parte, no aceptó la imputación de la JEP en diciembre de 2024 por su presunta responsabilidad en 118 casos de ejecuciones extrajudiciales en Antioquia, y su caso fue remitido a la Unidad de Investigación y Acusación (UIA), que estudia si llevarlo a juicio.
El arrepentimiento del general (r) Ardila
Durante la audiencia, que se desarrolló entre el 3 y el 5 de junio, Ardila Uribe también pidió perdón a las víctimas por haber sido parte del entramado criminal. La JEP ha documentado que en Meta se cometieron 209 ejecuciones extrajudiciales de civiles inocentes y 65 personas fueron desaparecidas forzosamente, en muchos casos en alianza con el Bloque Centauros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
“Como máximo responsable, he decidido reconocer, de manera voluntaria, mi responsabilidad, a título de autor por omisión impropia, en los términos establecidos por esta Sala, respecto de los crímenes de desaparición forzada, homicidio en persona protegida y otras conductas calificadas como crímenes de guerra y de lesa humanidad”, dijo el exmilitar.
Ardila Uribe agregó que tuvo conocimiento de que el éxito en las cifras operacionales presentadas por el Ejército en Meta se fraguó a costa de la sangre de civiles asesinados. “Reconozco que fallé en el ejercicio de mis funciones de mando, dirección, control operacional y disciplinario como comandante de la Séptima Brigada. Esa falla permitió la comisión de operaciones ilegales por parte de unidades bajo mi mando, en las que personas inocentes fueron asesinadas y presentadas falsamente como bajas en combate”, afirmó.
El exmilitar reconoció que obvió las alertas de quienes advertían sobre los crímenes. “No di la debida importancia a las señales de alerta contenidas en los informes de las carpetas operacionales y de las organizaciones de derechos humanos; tampoco ejercí controles eficaces sobre aspectos críticos como inteligencia, operaciones y documentación, ni realicé un seguimiento detallado a las investigaciones disciplinarias. Esta situación permitió la consolidación de prácticas criminales sistemáticas”, señaló.
Además, Ardila Uribe expresó que apoyó el fortalecimiento de ese engranaje criminal al encubrir los crímenes con documentos oficiales falsos. “No cuestioné en su debido tiempo los informes de resultados operacionales que hoy sabemos eran falsos. Esa omisión facilitó que los hombres bajo mi mando cometieran sistemáticamente esas acciones delictivas”, dijo.
El exmilitar también respondió a una de las demandas más fuertes de las víctimas: limpiar los nombres de sus seres queridos. “Soy consciente de que ninguna palabra puede reparar el dolor causado, pero también sé que la verdad y la responsabilidad son pasos necesarios para la dignificación y la memoria. A las víctimas, a Colombia y al mundo entero quiero decirles con claridad: las personas que fueron asesinadas no eran combatientes”, expresó.
Finalmente, hizo eco de la consigna de “nunca más” con la que las víctimas iniciaron el segundo día de audiencia. “Debe quedar perfectamente claro ante la sociedad que las víctimas eran personas que no estaban cometiendo actos al margen de la ley y, por lo tanto, no eran bandidos. Por ello, quiero honrar la memoria de las víctimas desde la verdad, la responsabilidad y un compromiso real y sincero para que hechos como estos no se repitan nunca jamás en Colombia”, concluyó.
Otros exmilitares reconocen responsabilidad
Además de Ardila Uribe, otros 26 exmilitares que hicieron parte de la Séptima Brigada, el Batallón de Infantería Batalla Pantano de Vargas y el Gaula Militar Meta entre los años 2002 y 2007 reconocieron responsabilidad durante los tres días de audiencia. Entregaron también 13 medallas obtenidas durante esos años, que consideran insignias “manchadas con sangre de inocentes”. Un acto que las víctimas recibieron entre lágrimas de dignidad y conmoción.



