Durante la octava asamblea del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), celebrada en Samarcanda (Uzbekistán), la delegación colombiana expresó serias reservas sobre el rumbo del fondo. En su intervención, Diana Mejía, directora de Asuntos Económicos, Sociales y Ambientales del Ministerio de Relaciones Exteriores, señaló tres preocupaciones principales que podrían afectar los recursos destinados al país.
Concentración de recursos en países menos adelantados
La primera inquietud se refiere a la posible concentración creciente de fondos a favor de categorías como los países menos adelantados (PMA) y los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID). Esto, según Colombia, iría en detrimento de naciones megadiversas como la suya, que dependen en gran medida del GEF. Cerca del 57 % de los recursos multilaterales ambientales invertidos en Colombia en las últimas dos décadas provienen de este fondo.
Fórmula de asignación y reducción de recursos
La segunda preocupación está vinculada a la fórmula de asignación de recursos, que podría reducir aún más los fondos disponibles para Colombia en un contexto de crisis climática. El país considera que el mecanismo actual no refleja adecuadamente sus necesidades.
Financiamiento combinado: riesgos y oportunidades
La tercera objeción apunta al énfasis del GEF en el financiamiento combinado para el ciclo 2026-2030. Este mecanismo busca atraer inversión privada mediante recursos públicos, pero Colombia teme que reduzca los fondos donados. El GEF destinará el 12 % de las asignaciones a una ventana de financiamiento combinado para los diez principales beneficiarios, lo que Colombia interpreta como una disminución directa de sus recursos.
¿Qué es el financiamiento combinado?
Alejandro Noguera, del Instituto de Ambiente de Estocolmo, explica que el financiamiento combinado usa recursos públicos o filantrópicos para mitigar riesgos y atraer capital privado hacia proyectos sostenibles. Los instrumentos comunes incluyen préstamos concesionales, garantías e inversiones patrimoniales. Sin embargo, el Grupo de Trabajo sobre Deuda y Clima advierte que este modelo traslada riesgos al sector público y podría agravar la crisis de deuda en países como Colombia.
Posición de Colombia
Colombia insiste en que el GEF debe mantener su naturaleza de donación y financiamiento concesional. La delegación subrayó que el financiamiento combinado no debe sustituir las obligaciones históricas de los países desarrollados. Además, preocupa que los países del Sur Global tengan que ofrecer garantías soberanas, lo que aumenta su carga de deuda.
Perspectivas regionales
Pese a las críticas, expertos como Noguera y Lorenzo Arana, del CAF, consideran que América Latina debe explorar el financiamiento combinado. La región enfrenta una reducción de donaciones mientras crecen los impactos climáticos. No obstante, reconocen que se necesita mayor capacidad técnica y transparencia para escalar estos mecanismos.
En conclusión, Colombia busca que el GEF garantice recursos concesionales y no desvíe su enfoque original, mientras el debate sobre el financiamiento combinado continúa en la región.



