Madrid, 4 jun (EFE).- El portavoz de Izquierda Unida (IU) en el Congreso y diputado de Sumar, Enrique Santiago, ha reclamado este jueves una regulación para la protección del suelo de uso agrícola frente a las denominadas megaplantas de energías alternativas y los centros de datos. Así lo manifestó durante la inauguración de la jornada organizada por el Grupo Parlamentario Plurinacional Sumar, celebrada en el Congreso de los Diputados bajo el título Medioambiente, mundo rural, extractivismo y renovables, con la participación de académicos, investigadores y representantes del sector agrícola.
La tierra fértil no es una mercancía
Santiago enfatizó que la tierra fértil no es una mercancía, ni tampoco los recursos hídricos ni el aire que respiramos, por lo que no pueden ser mercantilizados para el beneficio de actores extractivistas, con el consiguiente efecto contaminante. A su juicio, el suelo agrícola es un bien común que protege, alimenta y da vida, por lo que es necesaria una regulación que lo proteja ante el problema actual de megaproyectos en muchos puntos del territorio español.
No al descontrol, sí a las renovables
El portavoz de IU aclaró que no están en contra de las energías alternativas, sino de la falta de regulación, la arbitrariedad y el descontrol que existe en España sobre la proliferación de megaplantas que afectan al entorno, la biodiversidad y el turismo rural, y que pueden tener un alto impacto en la despoblación de muchos territorios. Es esencial una normativa de protección de los suelos de uso agrícola, subrayó, ya que estos son una cuestión de soberanía alimentaria, económica, social y política.
Críticas a la extrema derecha
Santiago criticó que la extrema derecha pida claramente la desregularización para desarrollar actividades económicas, en un momento en que, por ejemplo, en Aragón el modelo extractivista de energías alternativas y centros de datos que se intenta imponer es una amenaza al mundo rural. Allí se proyecta producir energía equivalente a la mitad del consumo de la comunidad autónoma de Aragón, lo que tendrá un gran impacto para las zonas rurales, especialmente para las agrícolas, concluyó.



