Pesca ilegal amenaza biodiversidad y seguridad alimentaria en Colombia
Pesca ilegal amenaza biodiversidad y seguridad alimentaria

Colombia hizo un llamado a fortalecer la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, y a promover el consumo de productos provenientes de fuentes legales. La advertencia fue realizada por la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap) en el marco del Día Internacional de la Lucha contra la Pesca Ilegal. La entidad señaló que esta práctica continúa amenazando la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de los ecosistemas acuáticos.

Pesca ilegal en Colombia: impactos sobre biodiversidad y seguridad alimentaria

La pesca ilegal no solo representa una infracción a las normas pesqueras, sino que también golpea la conservación de los ecosistemas acuáticos, pone en riesgo especies vulnerables y genera competencia desleal para quienes cumplen las reglas. En un país con vastos recursos marítimos y continentales, este problema involucra a pescadores, consumidores, autoridades y territorios costeros o ribereños.

La Aunap advirtió que la pesca ilegal sigue siendo una amenaza para la sostenibilidad de los ecosistemas acuáticos. Dentro de esta categoría se incluyen capturas no autorizadas, actividades no reportadas o faenas realizadas al margen de la regulación. Su efecto se siente en la disponibilidad de recursos pesqueros y en la trazabilidad de los productos que llegan al mercado.

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El llamado de la entidad también apunta al consumidor. Promover productos provenientes de fuentes legales es una forma de respaldar las cadenas que cumplen con la normatividad y de reducir los incentivos para quienes extraen, transportan o comercializan recursos pesqueros obtenidos de manera ilícita. Es decir, la lucha contra esta práctica no se limita a los controles en el agua, sino que se extiende a las decisiones de compra.

Aunap reporta 176 incidentes y más de 108 toneladas incautadas

Colombia ha fortalecido la articulación institucional para prevenir, desalentar y eliminar estas prácticas mediante el Comité Técnico Nacional contra la Pesca Ilegal No Declarada y No Reglamentada (CTN-INDNR). Esta instancia coordina acciones de vigilancia, control e investigación entre distintas entidades del Estado, con el propósito de responder de manera conjunta a un fenómeno que involucra varios eslabones.

Las autoridades reportaron 176 incidentes asociados a pesca ilegal en aguas marítimas y continentales del país entre 2020 y 2024. Durante ese mismo periodo fueron incautadas 108,36 toneladas de recursos pesqueros obtenidos de manera ilícita, una cifra que muestra la magnitud de las operaciones detectadas y el reto que enfrentan las entidades encargadas del control.

Del total decomisado, 70,73 toneladas correspondieron a pescado, 21,88 toneladas a crustáceos, 13,76 toneladas a moluscos y 1,99 toneladas a tiburones. La composición de estas incautaciones evidencia que el fenómeno no se concentra en un solo recurso, sino que alcanza distintas especies y grupos de alto valor ecológico, alimentario o comercial.

Entre las especies con mayores volúmenes de incautación figuran la langosta y el caracol pala, recursos que cuentan con medidas especiales de manejo y conservación. Su presencia en los decomisos refuerza la preocupación de las autoridades frente a la presión que la pesca ilegal puede ejercer sobre especies que requieren controles específicos para garantizar su sostenibilidad.

Departamentos con más incidentes y el reto de la cooperación regional

Los registros muestran que Valle del Cauca, Nariño, San Andrés, Providencia y Santa Catalina, Cauca y Chocó concentraron la mayor cantidad de incidentes detectados durante el periodo analizado. La distribución territorial de estos casos refleja la necesidad de mantener capacidades de vigilancia tanto en zonas marítimas como en aguas continentales.

La Aunap también destacó el carácter transnacional de la pesca ilegal. Según la entidad, varias investigaciones identificaron embarcaciones vinculadas a actividades ilegales bajo distintos pabellones internacionales. Este elemento evidencia que la respuesta no puede depender únicamente de controles nacionales, sino que exige fortalecer la cooperación regional para enfrentar redes y operaciones que se mueven más allá de una sola jurisdicción.

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Para el país, el desafío combina control, investigación, coordinación institucional y corresponsabilidad del mercado. Combatir la pesca ilegal implica proteger la biodiversidad, cuidar la seguridad alimentaria y respaldar a quienes desarrollan su actividad dentro de la legalidad. La advertencia de la Aunap apunta a que cada recurso extraído de manera ilícita debilita los ecosistemas y también la confianza en una cadena pesquera sostenible.

La Aunap recordó que el Día Internacional de la Lucha contra la Pesca Ilegal fue proclamado por las Naciones Unidas para sensibilizar sobre los impactos de una actividad que afecta tanto a los océanos como a las comunidades que dependen de los recursos pesqueros. Según la entidad, 1 de cada 5 peces capturados en el mundo proviene de actividades de pesca ilegal, un dato que dimensiona el alcance económico, ambiental y social de este fenómeno.