La Sierra Nevada de Santa Marta, reconocida como el macizo montañoso litoral más alto del mundo y uno de los ecosistemas más estratégicos de Colombia, ha quedado protegida de manera permanente frente a nuevas actividades de minería e hidrocarburos. Así lo anunció el Gobierno tras la expedición de la Resolución 0663 de 2026 por parte del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, que declara la Reserva de Recursos Naturales Renovables de carácter definitivo denominada “Corazón del Mundo, Sierra Nevada de Santa Marta – Gonawindua”. Esta figura de protección ambiental abarca 1.500.164 hectáreas.
Medida de conservación sin precedentes
La decisión, anunciada oficialmente el 2 de junio y entregada públicamente el 3 de junio de 2026 en Bonda, Magdalena, representa una de las medidas de conservación más amplias adoptadas recientemente en el país. Responde a una solicitud presentada por los pueblos indígenas Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo, agrupados en el Consejo Territorial de Cabildos Indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta – Gonawindua.
Con esta declaratoria, el territorio queda cerrado a nuevas concesiones mineras y a nuevos contratos de exploración y explotación de hidrocarburos, con el objetivo de preservar la integridad ecológica, hídrica, climática y cultural de la Sierra Nevada. La resolución convierte en permanente una reserva temporal establecida mediante la Resolución 280 de 2026, que buscaba evitar nuevas presiones sobre el territorio mientras se realizaban los estudios técnicos necesarios.
Prohibición de actividades extractivas
El principal efecto de la declaratoria es la exclusión de los recursos naturales renovables dentro del área reservada de cualquier nueva concesión o autorización relacionada con actividades extractivas. En consecuencia, se prohíbe el otorgamiento de nuevos títulos mineros, contratos especiales de exploración y explotación de minerales, así como cualquier otro instrumento contractual destinado a la extracción minera.
De igual forma, la norma impide la celebración de nuevos contratos o convenios para la exploración y explotación de hidrocarburos de propiedad de la Nación, incluidos los contratos de evaluación técnica. También bloquea la expedición de nuevas autorizaciones, permisos o licencias ambientales destinadas a actividades mineras o petroleras.
Según el documento técnico que sustentó la declaratoria, en el área existían 91 títulos mineros vigentes al momento de la decisión: 59 de mediana minería, tres de gran minería y 27 de pequeña minería. Además, había 76 solicitudes adicionales de títulos mineros, entre las cuales 26 correspondían a proyectos de mediana minería y 10 a gran minería. En materia de hidrocarburos, la Agencia Nacional de Hidrocarburos reportó cinco contratos de exploración activos dentro del área de influencia de la reserva.
Actividades permitidas y excepciones
No obstante, la declaratoria no implica la paralización de todas las actividades económicas dentro de la Sierra Nevada. La resolución establece de manera expresa que la agricultura, la ganadería, las actividades pecuarias, la pesca, el turismo, el ecoturismo, el turismo comunitario y cultural, el comercio y la prestación de servicios podrán continuar desarrollándose conforme a la normativa ambiental vigente.
Tampoco se verán afectadas obras relacionadas con infraestructura vial, construcción y mejoramiento de vivienda, infraestructura educativa, centros de salud, puentes, sistemas de transporte, alcantarillado, saneamiento básico y servicios públicos domiciliarios. La norma aclara que la declaratoria no modifica la propiedad privada de los predios ni limita los procesos de formalización de tierras, adjudicación de predios o constitución de zonas de reserva campesina. Asimismo, mantiene intactas las competencias de las autoridades ambientales regionales y no sustituye la autoridad de los pueblos indígenas sobre sus territorios.
Proyectos existentes y su futuro
En cuanto a los proyectos extractivos ya existentes, el Gobierno determinó que aquellos que cuenten con títulos mineros, instrumentos técnicos aprobados y licencias ambientales vigentes podrán continuar hasta la finalización de sus operaciones, pero sin posibilidad de prórroga. La misma condición aplica para los proyectos de hidrocarburos que actualmente se encuentren en producción o que estén desarrollando programas obligatorios de exploración.
La ministra encargada de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Irene Vélez Torres, destacó que la decisión busca proteger la integralidad ecológica y cultural de la Sierra Nevada. “Esta Reserva es una promesa del presidente Petro para la protección y es un legado para el mundo. No solo es un documento, es una herramienta para que los cuatro pueblos puedan defender la integralidad del territorio. Estamos diciendo que en el Corazón del Mundo no se hará minería, ni explotación de hidrocarburos, porque rompe las conectividades naturales y el tejido espiritual que sostiene el territorio”, manifestó la funcionaria durante la entrega oficial de la resolución.
Importancia ecológica y cultural
El Gobierno sostiene que la importancia de la medida radica en el papel que desempeña la Sierra Nevada como regulador hídrico y climático de la región Caribe. El documento técnico elaborado por el Ministerio de Ambiente, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) y el Consejo Territorial de Cabildos Indígenas caracterizó el territorio como un sistema socioecológico indivisible cuya estabilidad depende de la interacción de todos sus componentes ambientales.
La Sierra Nevada alberga elevaciones que van desde el nivel del mar hasta los 5.776 metros de altura y concentra en un mismo espacio todos los pisos térmicos presentes en Colombia. Además, constituye el origen de una compleja red de cuencas y ríos que abastecen a ciudades y municipios como Santa Marta, Valledupar, Ciénaga, Fundación, Zona Bananera y Riohacha. Según el análisis técnico, las demandas conjuntas de estas poblaciones superan los 3.000 litros por segundo. El estudio advierte que la degradación de las coberturas naturales podría provocar reducciones superiores al 60 % en la oferta hídrica anual de algunas subzonas de la Sierra.
La decisión también incorpora una dimensión cultural y espiritual. Para los pueblos indígenas Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo, que suman cerca de 85.719 personas, la Sierra Nevada constituye el “Corazón del Mundo”, un territorio vivo en el que naturaleza, cultura, espiritualidad y organización social forman una unidad inseparable. Fueron estas comunidades las que solicitaron formalmente al Ministerio de Ambiente, el 14 de febrero de 2026, la creación de una reserva permanente que garantizara la protección integral del territorio ancestral denominado Gonawindua.
Sustento jurídico
La declaratoria encuentra sustento jurídico en el artículo 47 del Decreto Ley 2811 de 1974, que faculta al Estado para reservar recursos naturales cuando sea necesario adelantar programas de conservación, restauración o preservación. Además, la medida invoca los principios de prevención y precaución ambiental contenidos en la Ley 99 de 1993 y respaldados por la jurisprudencia constitucional.



