A casi cuatro años del inicio del gobierno de Gustavo Petro, Colombia se enfrenta a una pregunta incómoda y necesaria: ¿cómo van las metas de salud del Plan Nacional de Desarrollo 2022–2026? No se trata de un ejercicio académico ni de una postura de oposición. Es un derecho ciudadano: saber si lo prometido se está cumpliendo. Los números, con sus avances y sus silencios, cuentan una historia que merece ser leída con honestidad.
Metas ambiciosas en salud
El Plan Nacional de Desarrollo (PND) fijó metas ambiciosas en áreas como mortalidad materna e infantil, cáncer, salud mental, vacunación, seguridad vial y acceso a medicamentos. Con datos de fuentes oficiales (DANE, Instituto Nacional de Salud, Agencia Nacional de Seguridad Vial, Ministerio de Salud y Protección Social, Cuenta de Alto Costo y el Observatorio de Vacunación de la Universidad de los Andes), se presenta este balance.
Mortalidad evitable
Empecemos por lo que más duele. La meta es reducir la razón de mortalidad materna de 83,2 muertes por cada 100.000 nacidos vivos (cifra de 2021) a 32 en 2026. Según cifras preliminares del DANE para 2025, esa razón se ubicó en 47,3 casos por 100.000 nacidos vivos, con un total de 205 fallecimientos: el nivel más bajo de la década, que refleja un esfuerzo acumulado de los últimos tres gobiernos. Es un logro real, y hay que reconocerlo. Sin embargo, llegar a 32 casos por 100.000 nacidos exige una velocidad de reducción que no se ha logrado hasta ahora. En 2025 se registraron 207 casos de mortalidad materna (preliminar 205), pero la razón aumentó de 45,6 en 2024 a 47,3 en 2025. Esta meta no se va a cumplir.
Lo que más preocupa no es solo el número nacional, sino lo que esconde: la mortalidad materna en población rural y rural dispersa es más alta que el promedio nacional. En municipios como Ciénaga (Magdalena), la razón fue de 237,9 casos por 100.000 nacidos vivos, más de cinco veces el indicador nacional.
En cuanto a la mortalidad en menores de cinco años, el objetivo era pasar de 13,2 a 10,1 por cada 1.000 nacidos vivos. Según las Estadísticas Vitales del DANE y los boletines epidemiológicos del INS, la tasa ha fluctuado entre 11,5 y 12,8 por cada 1.000 nacidos vivos. Aunque hay una ligera reducción frente al pico pospandemia, la velocidad de descenso es insuficiente para alcanzar la meta de 10,1 en 2026.
La mortalidad por desnutrición en menores de 5 años tenía una meta de 3,37 casos por 100.000 menores, y lo proyectado por el INS para 2025 es de 3,6. Esta meta sí se va a cumplir.
Salud sexual y reproductiva
De acuerdo con el DANE, la tasa específica de fecundidad en adolescentes de 15 a 19 años se ubicó en 30,3 nacimientos por cada 1.000 mujeres en 2025. Siguiendo la tendencia descendente de la última década (la tasa global de fecundidad general cayó a 32,0 por cada 1.000 mujeres en edad fértil), los datos preliminares de 2025 consolidan una tasa estimada entre 28,5 y 29,0 nacimientos por cada 1.000 mujeres. Aquí sí se cumplió la meta, y el indicador está por debajo de lo programado.
Donde el déficit es más evidente es en el acceso a métodos anticonceptivos de larga duración. La meta era llegar a 1.160.000 usuarias; sin embargo, el número de adolescentes y jóvenes (entre 12 y 28 años) que accedieron a un método de larga duración pasó de 225.804 en 2023 a 238.772 en 2024. Muy por debajo de la meta programada para 2026, por lo que no es cumplible.
Salud mental
La salud mental es quizás el campo donde la promesa y la realidad están más distantes. La meta de beneficiar a 42.000 jóvenes con estrategias de promoción no tiene un balance público consolidado disponible, lo que de por sí es un problema de transparencia.
Vacunación
El Observatorio de Vacunación de la Universidad de los Andes publicó que en 2025 la cobertura de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) fue del 54,0% en niñas y del 44% en varones. La meta del PND era alcanzar coberturas cercanas al 95%. Si esta tendencia continúa, el cáncer de cuello uterino, prevenible con una sola dosis, seguirá cobrando vidas.
La cobertura de la triple viral (sarampión, rubéola y parotiditis) fue del 92,7% en 2024 y del 90,9% en 2025. Se ha mantenido con tendencia a la mejora, pero tampoco se cumple la meta.
Seguridad vial
El cumplimiento de la meta del PND de reducir las muertes por siniestros viales de 8.430 a 6.830 presenta un balance crítico. Tras un leve descenso en 2024 (8.271 casos), el indicador sufrió un severo retroceso en 2025 al incrementarse a 8.697 fallecidos, impulsado principalmente por la alta siniestralidad de motociclistas, que concentran más del 63% de las víctimas.
Cáncer y enfermedades no transmisibles
Para 2025, según el último reporte de la Cuenta de Alto Costo, el país experimentó un salto cuantitativo importante, alcanzando un promedio nacional de detección temprana del 54%. Con este resultado, el sistema de salud superó la meta técnica del 50% fijada para 2026, logrando que más de la mitad de los casos nuevos de tipo invasivo se identifiquen en etapas donde el tratamiento es altamente curativo. Se cumple la meta.
Sin embargo, en 2025 el indicador de mortalidad prematura por Enfermedades No Transmisibles (ENT) en el grupo de 30 a 70 años experimentó un retroceso, alcanzando una tasa preliminar de 244,5 muertes por cada 100.000 habitantes, cifra que supera la línea base de 2021 (243,8) y aleja al país del cumplimiento de la meta de 240,0 para 2026.
Acceso a medicamentos y telemedicina
La meta de mejorar la entrega oportuna de fórmulas médicas al 90% de los pacientes es una aspiración de cualquier sistema de salud. Sin embargo, la crisis de los medicamentos pendientes y gestores farmacéuticos fue evidente. Durante 2025, la Defensoría del Pueblo alertó que las fallas en el flujo de recursos llevaron a que grandes operadores logísticos (como Cruz Verde, Audifarma, Colsubsidio, entre otros) restringieran la entrega de insumos No-PBS a los afiliados de EPS intervenidas o en liquidación. Las fórmulas médicas que quedaban incompletas o pendientes superaron los tiempos legales de dispensación.
Aunque la telemedicina se planteó como el canal ideal para formular a distancia y descongestionar los hospitales, la falta de interoperabilidad de las historias clínicas y las brechas de conectividad digital en la periferia del país (zonas rurales de la Costa Caribe, Pacífico y la Amazonía) impidieron que las consultas virtuales fueran un canal efectivo de distribución. Se convirtió en un cuello de botella: el paciente lograba la teleconsulta, pero el medicamento físico seguía sin llegar a su municipio.
Este balance muestra pocos logros y muchas metas que faltaron por cumplir en salud.



