La Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo (AFIDRO), que agrupa a las compañías farmacéuticas, ha publicado un informe que revela la deuda que el sistema de salud colombiano mantiene con esta industria. Según el documento, las cuentas pendientes alcanzaron los COP 4,42 billones con corte a marzo de 2026.
Composición de la deuda
Del monto total, COP 1,6 billones corresponden a cartera vencida, lo que representa un nivel de vencimiento del 37 %. La agremiación expresó su preocupación porque esta deuda, lejos de reducirse, ha provocado que los tiempos de pago se alarguen y que la cartera deteriorada gane peso, reflejando el desfinanciamiento del sistema de salud. La cartera corriente, por su parte, sigue siendo la mayor parte del total, con un 63 % de la deuda.
Cartera deteriorada en aumento
Otro dato relevante es el crecimiento de la cartera con vencimientos superiores a 121 días, que pasó del 11,8 % en el trimestre anterior al 19,02 % en marzo de 2026. Esto indica un deterioro en la capacidad de pago del sistema.
Plazos de recuperación se alargan
Uno de los indicadores que más llamó la atención del gremio fue la rotación de cartera, que mide el tiempo que tardan las empresas en recibir los pagos. Actualmente, este plazo es de 204 días, mientras que hace un año era de 154 días. La cartera castigada, considerada la más difícil de recuperar, también muestra un aumento en su rotación, pasando de 158 a 214 días. Esto evidencia, según el gremio, un deterioro sostenido en la capacidad de recuperación de los recursos adeudados por distintos actores del sistema.
Importancia de la medición
AFIDRO explicó que esta medición es crucial para hacer seguimiento a la situación financiera del sistema de salud, transparentar las cuentas del sector y dimensionar los recursos que las compañías tienen pendientes de recibir por medicamentos y tecnologías ya entregadas a los pacientes.
Opinión de expertos
Alejandro Escobar, director de Sectorial, señaló que estos indicadores confirman que se trata de un problema estructural de liquidez, y no de una coyuntura pasajera. La situación refleja un desbalance financiero que afecta a toda la cadena de suministro de medicamentos y tecnologías en salud.



