Una práctica que antes se vinculaba principalmente con hombres mayores ahora genera alarma entre los especialistas en salud. El consumo de medicamentos para la disfunción eréctil por parte de adolescentes y jóvenes sin indicación médica está en aumento, impulsado por la inseguridad sexual, la presión social y el deseo de mejorar el rendimiento en encuentros íntimos.
Una tendencia preocupante
Según expertos consultados por Noticias Caracol, el problema no solo radica en que estos productos se consuman sin necesidad médica, sino también en la mezcla con alcohol, bebidas energizantes y sustancias psicoactivas, lo que incrementa los riesgos para la salud.
Carlos Andrés Ortíz, líder de cardiología de la clínica La Cardio, señaló que estudios en Argentina y Brasil revelan que entre el 6 % y el 25 % de adolescentes y universitarios han estado expuestos al consumo no indicado de potenciadores sexuales.
Riesgos cardiovasculares graves
Los médicos advierten que el uso indebido de estos fármacos, especialmente si se adquieren sin supervisión, puede provocar una caída excesiva de la presión arterial, generando complicaciones como infartos, embolias o trombosis cerebrales. También pueden aparecer dolores de cabeza intensos, alteraciones visuales, visión borrosa, cambios en la percepción de colores, trastornos gastrointestinales severos y arritmias cardíacas.
Peligro de impotencia permanente
Uno de los efectos más temidos es el priapismo, una erección prolongada y dolorosa que constituye una urgencia médica. Si no se trata a tiempo, puede causar daños irreversibles en los tejidos y vasos sanguíneos del pene, llevando incluso a la impotencia permanente.
Además, se suma la falsa creencia de que solo bajo el efecto de estas sustancias es posible tener un buen desempeño sexual, lo que puede generar dependencia psicológica.



