La adquisición del primer teléfono móvil a los 13 años no implica, por sí misma, un deterioro de la salud mental de los adolescentes. Sin embargo, la cantidad de uso y, especialmente, el acceso nocturno al dispositivo se convierten en factores determinantes que aumentan la probabilidad de sufrir depresión, obesidad y trastornos del sueño.
Estudio de la Universidad de Pensilvania
Una investigación liderada por el Hospital Universitario de Pensilvania, en Estados Unidos, y publicada en la revista Jama, señala que medidas como limitar el tiempo de uso del smartphone y mantenerlo fuera de los dormitorios durante la noche pueden proteger a los jóvenes de posibles efectos adversos para su salud.
El autor principal del estudio, Ran Barzilay, del citado centro universitario, explicó a EFE que este trabajo es relevante porque sugiere que la adquisición del primer móvil a los 13 años "no conlleva, por sí misma, un empeoramiento de la salud mental", aunque la duración del uso, en particular el nocturno, "cobra gran importancia".
Comparación con estudios previos
Este hallazgo contrasta con un estudio anterior del mismo equipo, el cual indicaba que la compra del primer teléfono a los 12 años sí se asociaba "con un peor estado de salud mental". La nueva investigación se realizó con 1.959 adolescentes de 13 años, de los cuales 1.230 tuvieron acceso a su primer móvil durante un año de seguimiento, mientras que 729 continuaron sin él.
La compra no se asoció "significativamente" con depresión u obesidad, pero sí con sueño insuficiente (menos de ocho horas) a los 14 años.
Recomendaciones para las familias
Aunque retrasar la edad de adquisición del primer dispositivo hasta los 13 años "parece una medida segura, cuando las familias proporcionan el primer smartphone es importante mantenerlo fuera del dormitorio por la noche y limitar su uso excesivo", enfatizó Barzilay. Sobre la posibilidad de desaconsejar totalmente la compra antes de los 13 años, el investigador declaró que "cada familia tiene sus propias consideraciones". No obstante, añadió: "Diría que nuestros datos sugieren que adquirirlo a los 13 años es más seguro que a edades más tempranas, siempre que se establezcan algunos límites en cuanto a la duración del uso y al acceso nocturno".
Impacto del uso excesivo
Los participantes fueron divididos en grupos según las horas que podían usar el aparato, desde menos de dos hasta más de cinco. Los resultados mostraron que un uso superior a cinco horas se asociaba "de forma generalizada con resultados negativos en comparación con un uso inferior a dos horas al día" en términos de depresión, obesidad y falta de sueño.



