La investigadora principal del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz en Madrid (IIS-FJD), Vanesa Esteban, ha destacado cómo los avances en biología molecular están transformando el tratamiento de la anafilaxia, una reacción alérgica grave y potencialmente mortal. Durante su participación en el 50º Congreso SEICAP 2026, Esteban señaló la necesidad de ir más allá de la inmunoglobulina E (IgE) para explorar otros ámbitos celulares y moleculares involucrados en la reacción.
Nuevos horizontes en la investigación de la anafilaxia
Según Esteban, nichos relevantes como el endotelio vascular y elementos emergentes como las vesículas extracelulares y los miRNAs se perfilan como claves no solo por su potencial terapéutico y diagnóstico, sino también para comprender en profundidad la fisiopatología de la anafilaxia. Estos avances permiten un cambio de enfoque: de tratar episodios agudos a anticiparlos, identificando mejor a los pacientes de riesgo y diseñando estrategias más seguras.
Uso de autoinyectores de adrenalina
Los expertos subrayan que el uso de dos autoinyectores de adrenalina, recomendado por la EAACI, aumenta la seguridad del paciente al permitir una segunda dosis en casos donde la respuesta inicial es insuficiente o los síntomas reaparecen antes de recibir atención médica. Esta práctica es especialmente relevante en poblaciones pediátricas, donde la anafilaxia sigue siendo un desafío clínico.
Anafilaxia en niños: datos y desafíos
Se estima que el 8% de los menores de 14 años presenta alergia alimentaria, y hasta el 70% de los casos de anafilaxia se deben a alimentos. Factores como la edad, la obesidad, el asma, el ejercicio o el entorno perioperatorio modifican la presentación y respuesta al tratamiento, lo que exige un abordaje individualizado y un alto índice de sospecha clínica, desde lactantes hasta adolescentes.
Impacto de la obesidad en el tratamiento
La obesidad pediátrica ha aumentado significativamente: según estudios nacionales, el 18,6% de los niños entre 1 y 14 años tiene obesidad y el 13,5% sobrepeso. El mayor espesor del tejido adiposo subcutáneo en el muslo puede dificultar que los autoinyectores con agujas cortas alcancen la capa muscular, llevando a una administración subcutánea menos eficaz. Sin embargo, algunos dispositivos, por su diseño, logran una administración intramuscular adecuada incluso en pacientes con obesidad.
Cristina Ortega, pediatra alergóloga de la Clínica Materno Infantil Senda de Madrid, destacó que factores como la fuerza de activación, el calibre de la aguja y el cartucho pueden influir más que la propia longitud de la aguja en la exposición temprana a la adrenalina. Los expertos coinciden en que la eficacia del tratamiento no depende solo de la aguja, sino de aspectos técnicos del dispositivo.



