El sangrado de las encías es un síntoma que no debe ignorarse, ya que puede ser señal de problemas de salud bucal o incluso de afecciones sistémicas. Según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos y Mayo Clinic, la causa principal es la acumulación de placa bacteriana, que lleva a la inflamación conocida como gingivitis. Si no se trata, puede evolucionar a periodontitis, afectando los tejidos de soporte y el hueso maxilar.
Causas del sangrado de encías
La placa bacteriana no removida se endurece y se convierte en sarro, aumentando la irritación y el sangrado. Otras causas incluyen:
- Trastornos de salud general: Trastornos hemorrágicos, leucemia, deficiencias de vitaminas C y K.
- Prácticas de higiene inadecuadas: Cepillado con demasiada fuerza o mal uso del hilo dental.
- Factores hormonales y tratamientos: Cambios durante el embarazo.
- Dispositivos y medicamentos: Prótesis mal ajustadas, anticoagulantes.
- Infecciones: Procesos infecciosos en dientes o encías.
Recomendaciones para el cuidado y la prevención
Para prevenir el sangrado, se recomienda:
- Higiene diaria: Cepillar suavemente con cepillo de cerdas suaves al menos dos veces al día y usar hilo dental a diario.
- Consultas profesionales: Visitar al dentista cada seis meses para limpiezas.
- Uso de enjuagues: Emplear enjuagues bucales antiinflamatorios o soluciones de agua salada.
- Alimentación y hábitos: Dieta balanceada, reducir carbohidratos, evitar tabaco.
Para controlar un sangrado inmediato, aplique presión con una gasa húmeda en agua helada. No suspenda medicamentos sin consultar a su médico.
¿Cuándo consultar a un profesional?
Acuda al dentista si el sangrado es crónico, persiste a pesar del tratamiento, o se acompaña de otros síntomas. El odontólogo evaluará sus encías, hábitos y puede solicitar análisis de sangre o radiografías para determinar la causa exacta.



