Muchas familias tienen una mascota en casa, ya sea perro o gato, y se interesan constantemente por conocer su comportamiento, especialmente para identificar cuándo está estresado. Cuando un perro deja de comer, se muestra más inquieto de lo normal o busca atención de forma insistente, a menudo se piensa que es un problema de conducta. Sin embargo, expertos en comportamiento animal señalan que estas reacciones pueden ser señales claras de estrés o incluso duelo tras la pérdida de un compañero cercano.
El estudio que revela el duelo en mascotas
Una investigación de la Universidad de Oakland, en Estados Unidos, encontró evidencias de que los gatos pueden experimentar comportamientos asociados al duelo cuando otro animal con el que convivían fallece, incluso si era un perro. El estudio también recordó que los perros presentan cambios emocionales similares ante situaciones de pérdida.
Señales más comunes de estrés en perros
Entre las señales más frecuentes se encuentran la disminución o pérdida del apetito, alteraciones en los hábitos de sueño, pérdida de interés por el juego y una mayor necesidad de compañía. Algunos animales se vuelven más callados, mientras que otros reaccionan con ladridos frecuentes o conductas de búsqueda constante.
- Energía fuera de control
- Hiperactividad
- Rigidez muscular
- Movimientos o conductas repetitivas sin motivo aparente
- Desobediencia de órdenes
- Jadeo recurrente
- Incapacidad para concentrarse
- Miedos o comportamientos asustadizos
- Pérdida de pelo
- Excesivo rascado
- Apatía
Factores que influyen en el estrés canino
Otros factores incluyen el estrés prenatal en la madre, falta de socialización o cambios en las rutinas. Según los investigadores, estos cambios suelen aparecer cuando ocurre una modificación importante en el entorno del animal, especialmente si hay ausencia de otro miembro del hogar con el que mantenía un vínculo cercano.
Recomendaciones de los especialistas
Aunque durante años se creyó que estas respuestas eran exclusivas de los humanos, cada vez más estudios muestran que los animales también crean fuertes lazos emocionales. Los especialistas recomiendan prestar atención a cualquier cambio repentino en la rutina de las mascotas. Un perro que deja de disfrutar sus actividades favoritas, pasa más tiempo aislado o parece desorientado podría estar atravesando un episodio de estrés emocional y no simplemente portándose mal.
Además, sugieren mantener horarios estables para la alimentación, los paseos y el descanso, ya que la rutina puede ayudar a reducir la ansiedad en momentos difíciles. También es importante brindar compañía y estímulos positivos sin forzar interacciones.



