El periodista colombiano Cristian Herrera, asesor de comunicaciones de la Secretaría de Seguridad de Cúcuta, fue asesinado a tiros este sábado en esa ciudad, capital del departamento de Norte de Santander, en la frontera con Venezuela.
Según las primeras versiones de las autoridades, el periodista, de 48 años, se bajó de un vehículo junto a otras personas en el barrio Quinta Oriental cuando un hombre que viajaba en una motocicleta le disparó y huyó del lugar.
El alcalde de Cúcuta, Jorge Enrique Acevedo, expresó en redes sociales sus condolencias y repudió el crimen, afirmando que la libertad de prensa no puede ser intimidada ni silenciada.
Herrera trabajó durante varios años en el diario La Opinión, el principal medio impreso de Norte de Santander, donde se destacó por su rigor periodístico.
La Policía Metropolitana de Cúcuta inició una operación para localizar al sicario y esclarecer los motivos del asesinato.
La Defensoría del Pueblo manifestó su indignación y dolor por el homicidio, señalando que Herrera era corresponsal en Norte de Santander de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y miembro de su Junta Directiva.
En un comunicado, la Defensoría indicó que Herrera dedicó su trabajo a informar sobre impunidad, crimen organizado, corrupción y la situación del Catatumbo, lo que permitió visibilizar realidades y denunciar a responsables de violencia y corrupción.
La entidad agregó que el crimen fue debido a su oficio periodístico y que contaba con medidas de protección de la Unidad Nacional de Protección (UNP), que no lograron evitar su asesinato.
La Defensoría recordó que este asesinato se suma al del periodista Mateo Pérez Rueda en Briceño, Antioquia, el mes pasado, por lo que señaló que en menos de un mes el país ha perdido dos voces del periodismo regional en contextos de violencia y presencia de grupos armados ilegales.
El asesinato de un periodista constituye una de las formas más graves de censura, genera miedo, propicia la autocensura y afecta el derecho de las comunidades a recibir información, debilitando la democracia cuando informar pone en riesgo la vida, concluyó la Defensoría.
Hace dos años, el 14 de abril de 2024, otro periodista, Jaime Vásquez, fue asesinado en Cúcuta; él cubría asuntos de gobernanza local y denunciaba corrupción.



