El pasado 25 de diciembre, el biólogo Andrés Felipe Aponte tuvo que madrugar a recoger el cadáver de un caimán llanero en pleno centro de Villavicencio. Mientras otros dormían o celebraban, Aponte fue en su Chevrolet Vitara, herencia de su papá, a extraer el cuerpo de una hembra de unos 100 kilos. Llegó a las 6 a.m. pasadas, una hora nada inusual en su jornada de trabajo. Parqueó y se dirigió al pozo 34 para comprobar que el agitado 2025 cerraría con la muerte de un cocodrilo del Orinoco. Andrés Quirós, su colega, acudió en su ayuda.
El hallazgo del cuerpo
El cuerpo de la hembra de caimán llanero fue encontrado en el pozo 34, una zona urbana de Villavicencio. Aponte y Quirós trabajaron juntos para extraer el cadáver y realizar las primeras observaciones. La muerte de este ejemplar, de aproximadamente 100 kilos, representa un duro golpe para la conservación de esta especie en peligro crítico.
Investigación en curso
Los biólogos trasladaron el cuerpo a la Estación Roberto Franco de la Universidad Nacional, donde se realizará una necropsia para determinar las causas exactas de la muerte. Se sospecha que pudo haber sido atropellada o haber ingerido algún tóxico. La comunidad científica espera los resultados para tomar medidas de protección.
Este incidente pone en evidencia los desafíos que enfrentan los cocodrilos del Orinoco en zonas urbanas, donde la expansión humana reduce su hábitat natural. La Cormacarena y otras autoridades ambientales han sido alertadas para reforzar la vigilancia en la región.
Un año difícil para los cocodrilos
El 2025 ha sido particularmente duro para esta especie, con varios reportes de muertes en el Meta. Los expertos piden mayor conciencia ciudadana y políticas de conservación más efectivas. La imagen del cocodrilo del Orinoco en la Estación Roberto Franco, de la Universidad Nacional, es un recordatorio de la fragilidad de estos reptiles.
La muerte de esta hembra reproductora es especialmente preocupante, ya que afecta la capacidad de recuperación de la población. Los biólogos continuarán monitoreando la zona y trabajando en programas de educación ambiental para evitar futuros incidentes.



