Lo que durante años se presentó como un refugio para perros rescatados de la calle terminó bajo la lupa de las autoridades. La Fiscalía General de la Nación judicializó a una mujer señalada de mantener a más de 300 caninos en condiciones que, según la investigación, comprometían gravemente su salud y bienestar.
El presunto refugio en Carmen de Carupa
Los hechos ocurrieron en un predio ubicado entre las veredas Vático y Eseas, en el municipio de Carmen de Carupa (Cundinamarca), donde funcionaba un hogar de protección animal que recibía donaciones y aportes destinados al cuidado de perros abandonados o en riesgo. Sin embargo, de acuerdo con la Fiscalía, en diferentes diligencias realizadas junto con la Policía Nacional y el Instituto de Protección y Bienestar Animal de Cundinamarca (IPYBAC), se evidenció que el lugar habría operado en condiciones inadecuadas para albergar la cantidad de animales que permanecían allí.
Condiciones inhumanas para los animales
Según las autoridades, en el inmueble llegaron a permanecer más de 300 perros en situación de encierro, sin que existieran las condiciones necesarias para garantizar su protección y cuidado. Durante una visita realizada el 12 de agosto de 2022, los funcionarios encontraron animales que, presuntamente, no contaban con acceso suficiente a alimento y agua. Además, varios de ellos presentaban signos de desnutrición, enfermedades y lesiones que habrían afectado su estado de salud. La Fiscalía indicó que las condiciones detectadas comprometían la integridad física y el bienestar de los caninos, por lo que avanzó en la investigación del caso.
Imputación de cargos
Por estos hechos, un fiscal del Grupo Especial para la Lucha contra el Maltrato Animal (GELMA) imputó a María Constanza García Aguirre, señalada propietaria del albergue, el delito de maltrato animal. Durante la audiencia, la procesada no aceptó los cargos. El caso vuelve a poner sobre la mesa los retos que enfrentan algunas fundaciones y hogares de protección animal cuando el número de animales supera la capacidad real de atención, así como la importancia de garantizar condiciones adecuadas de alimentación, salud y bienestar para los perros rescatados.



