Los recientes bloqueos en la vía Buga-Buenaventura han encendido las alarmas en diversos sectores de la economía colombiana debido a las millonarias pérdidas acumuladas y el riesgo de desabastecimiento. Este corredor vial, clave para el suroccidente del país, ha sufrido interrupciones que paralizan aproximadamente 57.000 toneladas de carga diarias, generando un impacto económico estimado en 92 millones de dólares por jornada. De esta cifra, 69 millones corresponden a importaciones y 23 millones a exportaciones, afectando directamente la competitividad y el suministro de sectores estratégicos.
Afectaciones en la cadena de autopartes y repuestos
El sector automotor y de autopartes es uno de los más expuestos, dada su alta dependencia de mercancías que ingresan por el puerto de Buenaventura. Según la Asociación Nacional de Comerciantes de Repuestos para Automotores (Asopartes), cerca del 90 % de los repuestos comercializados en el país son importados, y una porción significativa debe transitar por la vía Buga-Buenaventura para ser distribuida a talleres, comercializadores y empresas.
Carlos Andrés Pineda Osorio, presidente de Asopartes, advirtió que la persistencia de las manifestaciones limita el acceso a componentes clave para la movilidad nacional. Cada día de interrupción incrementa la presión sobre los inventarios y eleva los costos logísticos de toda la cadena de valor, afectando a empresas de transporte y los tiempos de mantenimiento vehicular.
Preocupación por la infraestructura logística nacional
El puerto de Buenaventura es el principal nodo de comercio exterior en Colombia y punto de entrada prioritario para bienes de Asia y otros mercados. Por este corredor se abastecen industrias como la automotriz, agrícola, tecnológica y de consumo masivo. Aunque el sector no reporta desabastecimiento generalizado, los importadores y distribuidores ya enfrentan presiones adicionales por factores internacionales, fluctuaciones del tipo de cambio y sobrecostos logísticos globales.
La estabilidad en los procesos de importación es fundamental para atender la demanda de un parque automotor que supera los 20 millones de vehículos, incluyendo automóviles, motocicletas y transporte pesado.
Llamado a proteger los corredores logísticos
Asopartes reiteró la necesidad de implementar mecanismos institucionales que equilibren el derecho a la protesta social con la libre movilidad de mercancías. El gremio manifestó que el país no debe normalizar el cierre prolongado de sus principales vías de comercio exterior, ya que esto deteriora el empleo, la productividad y la confianza inversionista.
Finalmente, la dirigencia del sector automotor instó a un debate de fondo sobre la resiliencia logística de Colombia, planteando la urgencia de diversificar las alternativas de transporte y fortalecer la seguridad en infraestructuras críticas para garantizar el crecimiento económico.



