El joven diestro francés Clemente protagonizó la labor de mayor mérito este viernes en la penúltima corrida de la feria de San Isidro, a pesar de sufrir una grave luxación del codo izquierdo tras ser cogido por el quinto toro. La corrida, de la ganadería de Juan Pedro Domecq, resultó áspera y extraña, y volvió a llenar las taquillas con el cartel de 'no hay billetes'.
Actuación de Clemente
En realidad, el diestro galo solo estoqueó uno de los toros de su lote, y no fue de los titulares, sino un sobrero basto de Montalvo que salió en segundo lugar. Este animal mostró una movilidad insulsa y descastada, pero Clemente demostró firmeza de plantas, decisión y temple para sacar más de lo que el toro ofrecía. Su primera faena, aunque meritoria, no encontró eco en el tendido, probablemente por la condición del animal. Sin embargo, Clemente ligó los pases con suavidad, en tandas de cinco o seis muletazos, logrando embroques de mayor recorrido del que el toro quería.
En el quinto toro, sí del hierro titular y el de mayores complicaciones, Clemente repitió su estrategia. Desde que lo saludó a portagayola, el toro zancudo y descompensado dejó claro su nulo deseo de emplearse, respondiendo con brusco genio que se tornó defensivo. El mérito de Clemente fue aguantar los violentos cabezazos y las peligrosas coladas del animal. Al final del largo esfuerzo, y con el público reconociendo su entrega, fue prendido por el muslo derecho, sin sufrir cornada pero sí una grave luxación del codo izquierdo en la caída, que lo llevó a la enfermería.
Actuación de Uceda Leal y Pablo Aguado
Uceda Leal tuvo que estoquear al quinto toro tras la cogida de Clemente, y también se enfrentó a un lote desabrido que no agradeció su sinceridad. Tanto al descompuesto primero como al áspero cuarto, el veterano madrileño les robó pases sueltos de calidad, pero tan espaciados que apenas logró que se aplaudiera su notable esfuerzo.
Pablo Aguado, por su parte, se mostró con menos soltura y convicción, pasando sin argumentos ni brillo por una feria en la que se anunció tres tardes. Escuchó incluso pitos al no imponer el ritmo al tercero, que nunca se empleó, y tampoco concretó con el feo y descastado colorado que cerró la función.
Detalles de la corrida
Se lidiaron cinco toros de Juan Pedro Domecq, todos cinqueños, de hechuras desiguales y descompensadas, con juego descastado y falto de entrega, la mayoría con áspero genio y peligro defensivo. Además, un sobrero de Montalvo (2º, en sustitución de uno devuelto) resultó basto y de insulsa movilidad.
Uceda Leal, vestido de corinto y oro, realizó una estocada corta desprendida y perpendicular y tres descabellos (silencio); y media estocada delantera perpendicular (silencio). Clemente, de grana y azabache, logró una estocada desprendida (silencio); tras ser cogido, Uceda Leal mató el toro de estocada delantera desprendida y cuatro descabellos (ovación que saludó la cuadrilla). Clemente fue atendido en la enfermería de la plaza por una luxación grave del codo izquierdo, pendiente de estudio radiológico. Pablo Aguado, de caña y oro, realizó pinchazo, pinchazo hondo, media estocada baja delantera y dos descabellos (algunos pitos); y estocada delantera perpendicular y atravesada (silencio).
Entre las cuadrillas, destacó nuevamente la medida brega de Iván García, que saludó tras dos pares de banderillas de gran mérito con el sexto.
La vigésimo quinta y penúltima corrida de abono de la feria de San Isidro contó con cartel de 'no hay billetes' (23.800 espectadores) en una tarde de calor.



