Las selecciones de fútbol de Senegal y Uzbekistán vivieron insólitas escenas al llegar a Estados Unidos para disputar el Mundial 2026. Ambas expediciones fueron sometidas a exhaustivos cacheos y registros con perros policía, algo poco habitual para delegaciones deportivas internacionales.
Registro en la pista del aeropuerto
Imágenes difundidas en redes sociales mostraron a un agente estadounidense realizando un minucioso registro sobre la pista del aeropuerto de San Antonio (Texas) a Pathé Ciss, jugador del Rayo Vallecano e internacional con Senegal. El futbolista fue cacheado nada más bajar del avión, mientras el resto de la delegación esperaba su turno. Aunque los controles migratorios son normales, no es habitual que se realicen registros de seguridad en la misma pista.
Uzbekistán también fue controlado
La selección de Uzbekistán protagonizó una situación similar el lunes, cuando sus integrantes descendieron del autocar antes de un amistoso a puerta cerrada contra Países Bajos en Nueva York. Los agentes de seguridad cachearon uno por uno a los miembros de la expedición uzbeka y les obligaron a dejar sus pertenencias en un lugar aislado para que los perros antidrogas las rastrearan, antes de permitirles acceder al estadio.
El seleccionador de Uzbekistán, el exfutbolista Fabio Cannavaro, expresó su malestar: "Me dijeron que eran las reglas, pero al final el control fue solo para nosotros". El italiano, campeón del mundo en 2006, cuestionó la selectividad del procedimiento.
Antecedentes de controversia
No es la primera polémica de este tipo en los días previos al Mundial. Las autoridades federales de inmigración prohibieron el pasado sábado la entrada a Estados Unidos a un árbitro de fútbol procedente de Somalia que iba a participar en el torneo. Omar Abdulkadir Artan, elegido árbitro masculino del año 2025 por la Confederación Africana de Fútbol (CAF), fue "declarado inadmisible debido a problemas en el proceso de verificación de antecedentes", según un portavoz del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
El Gobierno de Somalia calificó la prohibición como "lamentable" y exigió explicaciones a Washington y a la FIFA, ya que Artan debía convertirse en el primer somalí en arbitrar un partido en la historia del Mundial.



