Fallece Leivinha, leyenda del Atlético de Madrid que humilló a Iribar
Fallece Leivinha, leyenda del Atlético de Madrid

El mundo del fútbol está de luto. Joao Leiva 'Leivinha', legendario extremo brasileño que vistió la camiseta del Atlético de Madrid entre 1975 y 1979, falleció este miércoles 4 de junio de 2026. La noticia, confirmada por el club rojiblanco, ha causado una profunda conmoción entre los aficionados colchoneros, que lo recuerdan como uno de los futbolistas más talentosos y carismáticos que han pasado por el Vicente Calderón.

Una carrera brillante en el Atlético

Nacido en Novo Horizonte (Brasil) el 11 de septiembre de 1949, Leivinha llegó al Atlético de Madrid en 1975 procedente del fútbol brasileño. Debutó con la camiseta rojiblanca el 28 de septiembre de ese mismo año en un partido ante el Salamanca en el Vicente Calderón, en el que anotó tres goles. Durante sus cuatro temporadas en el club, disputó 93 partidos y marcó 43 goles, contribuyendo de manera decisiva a la conquista del Campeonato Nacional de Liga de la temporada 1976-77.

El Atlético de Madrid emitió un comunicado oficial en el que expresaba su pesar: "Ha fallecido Leivinha. La noticia impactó a todos los atléticos a última hora de la tarde de este miércoles. Joao Leiva 'Leivinha' no es cualquiera. Quienes lo han visto jugar lo rememoran como uno de los futbolistas más grandes que han vestido la camiseta rojiblanca. Su 'bicicleta', el regate que trajo a España en 1975, y su rubia melena al viento permanecen perennes en la memoria del hincha madrileño".

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El gol que nunca olvidará Iribar

De Leivinha perduran muchas imágenes imborrables, pero una de las más icónicas ocurrió el 15 de febrero de 1976 en el estadio Vicente Calderón. El Atlético de Madrid se enfrentaba al Athletic de Bilbao en un partido de Liga, y el legendario portero vasco José Ángel Iribar fue víctima de una 'pillería' del brasileño que quedaría grabada en la historia del fútbol español.

En el minuto 19, tras un saque de esquina a favor del Atlético, Iribar atrapó el balón y, creyendo que todos los jugadores se habían retirado, lo botó y lo lanzó con la mano hacia adelante para despejarlo. Sin embargo, no se percató de que Leivinha estaba justo detrás de él, cerca de la línea de fondo. El brasileño, rápido de reflejos, le robó el balón y lo introdujo mansamente en la portería, estableciendo el 1-0 en el marcador.

El gol, que fue descrito como "de pillo", provocó las disculpas de Leivinha ante Iribar. En la crónica del diario ABC se tituló: "Se distrajo Iribar y le costó un gol al Bilbao". El propio Iribar declaró tras el partido: "El gol de Leivinha ha sido mala suerte para mí y para el equipo. No me di cuenta de que estaba detrás de mí cuando jugaba la pelota con la mano para sacar, pero ya no valen lamentaciones".

Por su parte, Leivinha comentó: "Ha sido un gol de suerte, no se suelen marcar goles así, pero yo me di cuenta de que Iribar no me había visto, así que entré cuando el portero soltó la pelota y me la llevé para marcar".

Un partido para el recuerdo

Leivinha no se conformó con ese tanto; en el minuto 66 anotó el segundo gol del Atlético, tras haber fallado un penalti minutos antes. El partido finalizó 2-0, y el Atlético de Madrid mantuvo el liderato en la tabla, por delante de Real Madrid y Barcelona. Sin embargo, lo que más se recordó durante la semana no fue el resultado, sino la jugada de pillo de Leivinha, que dejó boquiabierto a Iribar y a todo el estadio.

El encuentro contó con alineaciones de lujo. Por el Atlético jugaron Reina, Capón, Eusebio, Pereira, Laguna, Leal, Alberto, Salcedo, Leivinha, Gárate y Ayala, dirigidos por Luis Aragonés. Por el Athletic, con Rafael Iriondo como entrenador, formaron Iribar, Lasa, Astrain, Goicoechea, Escalza, Oñaederra, Irureta, Rojo II, Dani, Amorrortu y Vidal.

Legado imborrable

Leivinha fue un delantero de lujo, con un fútbol imponente: su regate, su 'bicicleta' demoledora, su capacidad goleadora y su excelso remate de cabeza. Su rubia melena lo hacía inconfundible sobre el campo. Junto a su compatriota Pereira, formó parte de una de las mejores duplas de extranjeros en la historia del Atlético, dejando un poso imborrable que los convirtió en leyendas de la entidad.

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El club rojiblanco, con el que ganó una Liga y una Copa de España, disfrutó de su juego desde 1975 hasta 1979. Su fallecimiento deja un vacío en el corazón de los atléticos, que siempre lo recordarán como uno de los suyos.