Madrid, 7 jun (EFE).- Las campeonas olímpicas Teresa Perales y Carolina Marín defendieron este domingo ante el papa León XIV los valores del deporte durante el encuentro 'Tejer Redes', celebrado en el Movistar Arena de Madrid. El evento reunió a representantes de la cultura, la economía, el arte y el deporte, y contó con la participación del actor Antonio Banderas, entre otros testimonios.
El deporte como escuela de vida
La campeona de bádminton Carolina Marín señaló que "el deporte, cuando se vive con integridad, es una verdadera escuela de vida". Sin embargo, lamentó que "nos enfrentamos a un mundo obsesionado con el rendimiento y el éxito a toda costa, donde a veces parece que solo importa ganar dinero o batir récords".
"Frente a esa presión, los deportistas queremos defender hoy la alegría limpia de jugar por el placer de jugar; esa ilusión que teníamos de niños y que nos recuerda que lo más importante en cualquier pista debe ser siempre la persona", añadió Marín.
La fragilidad como fortaleza
La nadadora Teresa Perales, Premio Princesa de Asturias del Deporte en 2021 y ganadora de 28 medallas en los Juegos Paralímpicos, afirmó que "caer no es el final del camino". "Aceptar nuestra fragilidad y nuestros momentos difíciles no nos hace débiles, nos hace humanos", añadió.
"La verdadera victoria no es ser invencibles, sino aprender a levantarnos con la ayuda de los demás", subrayó la campeona paralímpica.
Competir no es destruir
Carolina Marín también destacó que "competir no significa destruir al rival". "El adversario no es un enemigo, es un compañero de viaje indispensable que, al dar lo mejor de sí, nos obliga a dar lo mejor de nosotros mismos. Competir es crecer con el otro, nunca contra el otro", apostilló.
Humildad en el éxito
Perales, en ese sentido, señaló que el deporte "exige la humildad en el éxito". Cuando se llega a lo más alto del podio, agregó, "es muy fácil caer en el egocentrismo y olvidar que nadie llega solo". Por ello, insistió en que la humildad enseña "a mirar al rival a los ojos con gratitud, reconociendo que su esfuerzo también da valor a nuestras propias victorias".
Un puente de paz
Marín, que tras sus palabras regaló al papa una raqueta, agradeció al pontífice su ejemplo de "que el deporte es un puente de solidaridad, inclusión y paz".



