Mundial 2026: Corea del Sur, los Tigres Blancos que buscan rugir más allá del K-pop
Mundial 2026: Corea del Sur y los Tigres Blancos buscan rugir

Corea del Sur llegará al Mundial 2026 con una mezcla de tradición, confianza y ambición. La selección asiática disputará su undécima Copa del Mundo consecutiva, una muestra de la regularidad que ha construido durante décadas, y aterriza en Norteamérica convencida de que cuenta con una de las mejores generaciones de su historia reciente.

Una generación dorada liderada por Son Heung-min

La gran figura de Corea del Sur sigue siendo Son Heung-min, quien a sus 33 años afrontará su cuarto Mundial y volverá a portar la cinta de capitán. Su experiencia internacional y liderazgo lo convierten en el principal referente de un equipo que aspira a competir de igual a igual con cualquier rival. Sin embargo, esta selección no depende únicamente de una estrella. A su alrededor aparece una generación que se ha consolidado en algunos de los clubes más importantes del mundo.

Kim Min-jae, defensor del Bayern Múnich, aporta jerarquía y seguridad en la última línea, mientras que Lee Kang-in se ha convertido en uno de los talentos más reconocidos del fútbol asiático gracias a su capacidad para generar juego y marcar diferencias en ataque. El plantel también refleja la evolución del fútbol surcoreano. Una de las novedades más llamativas de la convocatoria es la presencia de Jens Castrop, mediocampista nacido en Alemania que se convirtió en el primer futbolista en representar a Corea del Sur sin haber nacido en el país, construyendo una selección cada vez más abierta y conectada con el fútbol global.

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Una trayectoria mundialista envidiable

Pocas selecciones fuera de Europa y Sudamérica pueden presumir la continuidad mundialista que ha construido Corea del Sur. Desde México 1986 no ha faltado a ninguna Copa del Mundo y en 2026 alcanzará once clasificaciones consecutivas. Ese recorrido comenzó mucho antes: su debut mundialista se produjo en Suiza 1954, en una época especialmente compleja para el país. Con el paso de los años, la selección fue creciendo hasta convertirse en una de las grandes potencias del fútbol asiático.

El punto más alto de su historia llegó en Corea-Japón 2002. Como anfitriona, sorprendió al mundo alcanzando las semifinales después de eliminar a Italia y España. Aquella actuación sigue siendo la mejor de un equipo asiático en la historia moderna del torneo y continúa siendo una referencia para las nuevas generaciones. Más recientemente, Corea del Sur volvió a mostrar su competitividad en Qatar 2022. Allí avanzó a los octavos de final tras derrotar a Portugal en la fase de grupos, antes de quedar eliminada por Brasil.

Eliminatoria perfecta y grupo desafiante

Corea del Sur fue el único seleccionado asiático que logró clasificarse sin perder un solo partido. Dominó su recorrido desde las primeras fases clasificatorias, y esa solidez alimenta la ilusión de una afición que vuelve a soñar con una actuación histórica en la Copa del Mundo. El equipo dirigido por Hong Myung-bo llega después de una eliminatoria perfecta.

La selección surcoreana quedó ubicada en el Grupo A junto a México, Sudáfrica y Chequia. Su estreno será frente a Chequia en Guadalajara. Posteriormente enfrentará a México en el mismo escenario y cerrará la fase de grupos contra Sudáfrica en Monterrey. La combinación de estilos tan diferentes obligará al equipo a mostrar capacidad de adaptación, una de las características que históricamente ha distinguido al fútbol surcoreano.

Recepción cálida en México

La llegada a Guadalajara también permitió comprobar la expectativa que genera la selección fuera de Asia. Cerca de 200 aficionados recibieron al equipo en su hotel de concentración, y figuras como Son Heung-min y Kim Min-jae concentraron gran parte de la atención. El recibimiento incluyó incluso un mariachi que interpretó canciones tradicionales mexicanas para dar la bienvenida a la delegación.

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De esta forma, mientras el mundo asocia a Corea del Sur con el K-pop, los doramas y algunas de las expresiones culturales más exitosas del planeta, el fútbol intenta ocupar un lugar cada vez más importante dentro de esa proyección internacional. Con una generación consolidada en Europa, una eliminatoria invicta y once Mundiales consecutivos como respaldo, los Tigres Blancos llegan a Norteamérica convencidos de que pueden volver a rugir en el escenario más grande del fútbol.