Los artistas falleros han alzado la voz para solicitar medidas urgentes que permitan salvar un sector que consideran en una situación delicada. Entre sus principales demandas destacan ayudas directas que compensen el incremento del precio del corcho, provocado por el conflicto en Irán, así como la erradicación del intrusismo profesional mediante la exigencia de titulaciones en los concursos. Además, reclaman el reconocimiento oficial de su oficio como profesión.
Impacto de la guerra de Irán en el precio del corcho
Vicente Julián, maestro mayor del Gremio de Artistas Falleros, explicó a EFE que, aunque tras las Fallas de 2026 la situación general de los falleros es positiva, con 130.000 censados y un notable crecimiento postpandemia, los artistas falleros —considerados el eje central de la festividad por ser los creadores de los monumentos— enfrentan serios problemas. Julián señaló que los artistas cierran presupuestos y tienen garantía de pago, pero no se contempla la subida de los materiales. "Desde marzo hasta ahora, el corcho ha subido un 30% por la guerra de Irán, que ha afectado mucho, y seguirá subiendo", afirmó.
El incremento de costes recae enteramente en los talleres de los artistas falleros, sin que las comisiones falleras que los contratan compartan el esfuerzo. Julián lamentó esta situación y destacó que dos plantas de fabricación del componente para el corcho, una en Francia y otra en España, están paralizadas debido a los altos costes de producción.
Medidas propuestas para hacer rentable el oficio
Ante esta coyuntura, el gremio ha instado a los artistas a ajustar sus proyectos, presentando fallas más pequeñas en ninots, altura y volumen, con el objetivo de hacer rentable el oficio y los talleres. Asimismo, Julián hizo un llamado a la responsabilidad de las comisiones falleras para que no contraten a personas sin titulación ni acreditación profesional, ya que el intrusismo es uno de los factores que más afectan al sector.
"Si en los concursos se exigiera exclusivamente titulación y acreditación profesional, el intrusismo desaparecería", sostuvo, y puso como ejemplo a las Hogueras de Alicante, que ya aplican esta medida con éxito.
Falta de relevo generacional
Otro de los problemas señalados es la escasez de relevo generacional. Aunque existe una titulación de grado superior en artista fallero y escenografía, los jóvenes que finalizan sus estudios a los 20 o 22 años no tienen la capacidad de montar un taller propio. Julián defendió que las administraciones deben apoyar el relevo generacional para garantizar la continuidad del oficio, y recordó que el artista fallero ni siquiera figura en el catálogo de profesiones, a pesar de que las Fallas son Patrimonio Inmaterial de la Unesco.
Propuestas de apoyo institucional
El maestro mayor comparó la situación con la del cine, que cuenta con un sistema de subvenciones adaptado a sus necesidades, y propuso que se ofrezcan ayudas que repercutan directamente en los talleres falleros para "recuperar lo que estamos perdiendo". Asimismo, instó a tomar medidas de forma inmediata, aunque algunas sean impopulares, como restringir y regular los concursos de fallas, una competencia municipal. "No cuesta nada y se puede hacer ya", afirmó.
Finalmente, Julián hizo un llamado al Congreso para que apruebe el reconocimiento oficial de la profesión, una tarea en la que deben implicarse todas las administraciones: central, autonómica, provincial y local.



