La Colombia minera está repleta de actores que pueden impactar fuertemente, tanto positiva como negativamente, el desarrollo de proyectos mineros. A lo largo del país coexisten comunidades indígenas vinculadas a la extracción de diversos minerales: carbón, oro, materiales de construcción e industriales, entre otros. Llama la atención las diferentes visiones cosmogónicas de estas comunidades, pues desde una perspectiva occidental se podría pensar que sus intereses convergen en la protección de la naturaleza, la gaia o la pachamama, por encima de cualquier actividad económica en sus territorios. Sin embargo, lo sucedido en los últimos años con comunidades indígenas de La Guajira merece un estudio de investigación, tanto cuantitativo como cualitativo, sobre la extracción de carbón térmico a cielo abierto.
Prodeco y el retorno de títulos mineros
En años recientes, Prodeco fue la empresa minera que sufrió los impactos de las comunidades indígenas en su área de influencia en el departamento del Cesar, en municipios como La Jagua de Ibirico, Becerril, El Paso y Valledupar. Es relevante señalar que en 2022 Prodeco devolvió a la Agencia Nacional de Minería tres de sus cinco títulos mineros, debido a que la consulta previa con las comunidades indígenas no resultó positiva y las condiciones para futuros botaderos estaban comprometidas por disputas con los indígenas Yukpa.
Cerrejón suspende operaciones
Cuatro años después, Cerrejón, mediante un comunicado, suspendió sus operaciones mineras y de transporte de carbón por los innumerables bloqueos a su vía férrea y por disputas con comunidades indígenas Wayúu, con las que no ha logrado acuerdos de consulta previa. Es lamentable enviar ese mensaje a la comunidad nacional e internacional sobre el escaso apoyo del gobierno nacional a las empresas mineras legalmente constituidas que intentan construir país. En otras latitudes, cuando se trata de explotación de oro con comunidades indígenas, el trato es diferente: las afectaciones ambientales, sociales y culturales pasan a segundo plano, primando el interés por extraer recursos auríferos sobre la protección de la madre tierra.
Doble rasero en la minería
Pareciera que algunas comunidades indígenas, apoyadas por el discurso gubernamental de que el carbón térmico y las minas a cielo abierto son más dañinas que la coca, consideran que la explotación de carbón es muy perjudicial para el ambiente, mientras que la de oro y plata beneficia económicamente a las comunidades. Existe un doble rasero para la misma actividad minera. Hoy una tonelada de carbón térmico se comercializa entre 120 y 150 dólares, mientras que un kilogramo de oro se cotiza en aproximadamente 140.000 dólares; es decir, una tonelada de oro vale 140 millones de dólares.
Hay comunidades indígenas y étnicas que ven en la minería una oportunidad para el crecimiento de sus territorios, en armonía con la naturaleza, aprovechando esos regalos de la madre tierra al servicio de las comunidades. En Canadá, Estados Unidos y otros países, algunas comunidades indígenas generan desarrollo a través de la minería. En Colombia podemos seguir construyendo país conjuntamente con todos los actores; no podemos darles la espalda a Prodeco, Drummond, Cerrejón y Best Coal Company. Necesitamos más comunidades indígenas mineras.



