Colombia atraviesa una transformación profunda en su mercado de gas natural. Tras perder la autosuficiencia energética en este combustible durante 2024, el país ha comenzado a depender cada vez más de las importaciones para cubrir una demanda que sigue creciendo mientras la producción nacional continúa descendiendo. El abastecimiento ahora depende en buena medida de la infraestructura de importación disponible y de los proyectos que buscan ampliar esa capacidad en los próximos años.
Caída histórica de la producción
De acuerdo con un informe de Corficolombiana, la producción comercializada de gas natural cayó un 17,1% durante 2025 y mantuvo su tendencia descendente al inicio de 2026. En febrero, la producción se situó en 695 millones de pies cúbicos diarios, el nivel más bajo registrado para ese mes desde que existen estadísticas disponibles.
Mientras la oferta local disminuye, la demanda ha continuado creciendo. Como consecuencia, el país ha tenido que cubrir una brecha cada vez mayor mediante compras externas de gas natural licuado, un combustible que llega al mercado colombiano a través de la planta de regasificación de Cartagena, conocida como SPEC.
Aumento de las importaciones
El cambio ha sido significativo. Entre 2015 y 2023, las importaciones representaban menos del 3% del suministro nacional. Sin embargo, durante el primer trimestre de 2026 esa participación superó el 23%, reflejando el nuevo papel que juega el gas importado dentro de la matriz de abastecimiento.
La dependencia de las compras externas no solo modifica la estructura del mercado, sino también los costos para los consumidores. Según el informe, durante 2025 los precios del gas para el sector industrial aumentaron un 69% frente al año anterior. En el caso de los usuarios residenciales, el incremento fue del 23%. Detrás de estas variaciones aparece el mayor uso de gas importado, cuyo costo incorpora procesos adicionales como la licuefacción, el transporte marítimo y la regasificación.
Limitaciones de infraestructura
A esto se suma una limitación estructural. Colombia cuenta actualmente con una sola planta de regasificación operativa. SPEC posee una capacidad cercana a 465 millones de pies cúbicos diarios y fue concebida originalmente como una infraestructura de respaldo para la generación térmica. Sin embargo, hoy cumple una función más amplia al sostener parte importante del abastecimiento nacional.
La concentración de la capacidad de importación en una única instalación ha convertido la expansión de la infraestructura en una prioridad para el sector energético. Corficolombiana sostiene que la transición hacia un esquema con mayor participación del gas importado ya es una realidad y que la discusión se centra ahora en cómo ampliar y diversificar la capacidad disponible para evitar restricciones futuras.
Proyectos para ampliar la oferta
En respuesta a las necesidades del sistema, varias iniciativas de regasificación y transporte han comenzado a avanzar durante los últimos meses.
La expansión parte de la infraestructura existente en Cartagena. SPEC prevé incrementar su capacidad desde los actuales 465 millones de pies cúbicos diarios hasta 533 millones hacia 2027. Paralelamente, han surgido nuevos desarrollos impulsados principalmente por empresas del sector energético.
Puerto Bahía
Uno de los proyectos más avanzados es Puerto Bahía. En febrero de 2026, Ecopetrol y Frontera Energy anunciaron un acuerdo para desarrollar una capacidad inicial de importación de 126 millones de pies cúbicos diarios, con posibilidad de ampliarla hasta 370 millones hacia 2028. La entrada en operación está prevista para el tercer trimestre de este año.
La iniciativa adquiere relevancia porque su capacidad inicial equivale a cerca del 18% de la producción nacional comercializada y aproximadamente al 15% de la demanda observada en marzo de 2026. Por esa razón, es considerada una de las principales herramientas para enfrentar el déficit de corto plazo.
Proyecto en la costa pacífica
Otro frente de expansión se ubica en la costa pacífica. Allí avanza un proyecto adjudicado por Ecopetrol a PIO SAS, que contempla una capacidad inicial de 60 millones de pies cúbicos diarios con entrada prevista durante el segundo semestre de 2026.
Aunque su escala es menor frente a otras iniciativas, el proyecto tiene un papel relevante dentro de la estrategia nacional debido a que reduce la dependencia de la infraestructura ubicada en el Caribe y fortalece el suministro para el suroccidente colombiano. De acuerdo con los planes conocidos, podría alcanzar posteriormente una capacidad superior a 120 millones de pies cúbicos diarios.
Proyecto La Guajira
A partir de 2027 se sumarían otras iniciativas de mayor tamaño. Entre ellas sobresale el proyecto de La Guajira, impulsado mediante un acuerdo entre TGI y Hocol para conectar una unidad flotante de regasificación al Sistema Nacional de Transporte. La infraestructura tendría capacidad de hasta 250 millones de pies cúbicos diarios y su entrada en operación está prevista para enero de 2027. El volumen equivale a cerca del 30% de la demanda actual del país.
Proyecto Coveñas
También figura el proyecto de Coveñas, respaldado por Ecopetrol, que contempla la comercialización de 110 gigas de unidad térmica británica diaria de gas importado desde el primer trimestre de 2027. La iniciativa ya cuenta con avances regulatorios y ambientales que le permiten acercarse a su ejecución.
Si se suman los desarrollos previstos para 2026 y 2027, la capacidad adicional podría alcanzar cerca de 626 millones de pies cúbicos diarios, un volumen que supera el 60% de la demanda promedio proyectada para los próximos años. No obstante, la disponibilidad efectiva dependerá de que las obras se ejecuten dentro de los plazos establecidos.
Transporte, El Niño y alternativas de largo plazo
La ampliación de la capacidad de importación no resolverá por sí sola las necesidades del sistema. El informe advierte que el gas importado debe poder movilizarse desde los puntos de entrada hacia los principales centros de consumo ubicados en el interior del país. Por ello, la expansión de terminales de regasificación requiere avanzar de manera paralela con nuevas obras de transporte y con la adecuación de los gasoductos existentes.
La nueva geografía del abastecimiento plantea retos distintos a los que enfrentó históricamente el mercado colombiano. Los corredores Caribe-Interior y Pacífico-Interior se convierten en piezas fundamentales para garantizar que el combustible llegue a los hogares, las industrias y las plantas de generación eléctrica.
A este panorama se suma un factor climático que podría aumentar las exigencias sobre el sistema. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ha advertido sobre una probabilidad del 61% de que se presente un fenómeno de El Niño entre mayo y julio de 2026, con posibilidad de extenderse hasta finales de año.
Durante el episodio climático registrado entre 2023 y 2024, el consumo de gas por parte de las plantas térmicas aumentó de manera significativa. Según los cálculos de Corficolombiana, un incremento similar podría elevar la demanda entre 350 y 400 gigas de unidad térmica británica diaria, una cifra que superaría más del doble de la capacidad adicional prevista para este año.
En ese contexto, incluso la entrada en operación de los proyectos actualmente programados podría resultar insuficiente para absorber un aumento extraordinario de la demanda energética.



