Comerciantes fronterizos celebran fin de aranceles y piden ayudas a Noboa
Comerciantes fronterizos celebran fin de aranceles y piden ayudas

Comerciantes de la frontera Ecuador-Colombia celebran fin de aranceles y piden ayudas económicas a Noboa

En el puente internacional de Rumichaca, principal paso fronterizo, el movimiento comercial recupera la normalidad tras la eliminación de los aranceles impuestos por el Gobierno de Daniel Noboa a las importaciones colombianas. Sin embargo, los comerciantes advierten que los efectos económicos de la guerra comercial aún persisten.

Desde el lado ecuatoriano, representantes del comercio local solicitaron medidas de apoyo financiero para enfrentar las pérdidas acumuladas durante cuatro meses de restricciones. En Colombia, destacaron la reapertura de un intercambio comercial que consideran fundamental para la región fronteriza.

Fin de los aranceles reanima el comercio en la frontera

La eliminación de los gravámenes comenzó a reflejarse en Rumichaca, donde el movimiento comercial empezó a recuperar la normalidad. El retiro de los aranceles fue oficializado por el gobierno de Ecuador el 1 de junio, tal como anunció el viernes el presidente Daniel Noboa. Noboa atribuyó la eliminación a un acuerdo con el candidato presidencial colombiano de ultraderecha Abelardo de la Espriella, pero Bogotá negó esta razón y dijo que respondía al cumplimiento de órdenes de la Comunidad Andina (CAN).

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El Servicio Nacional de Aduana (Senae) emitió este domingo una resolución en la que se elimina la tasa del 100 por ciento creada por Noboa para las mercancías que provengan o sean originarias de Colombia.

Desde Ipiales, en el departamento de Nariño, el presidente del Comité Gremial de Trabajadores de la Frontera, Óscar Obando, aseguró que la noticia fue recibida con entusiasmo por los sectores económicos que dependen del intercambio binacional. “Lo recibimos con mucha alegría, con mucho optimismo de nuevamente restablecer el comercio internacional”, afirmó. Obando señaló además que con la eliminación de los aranceles “se hizo justicia” y destacó que Ecuador terminó acatando la resolución emitida por la Comunidad Andina. Según explicó, la decisión fortalece nuevamente las dinámicas comerciales que históricamente han caracterizado a esta zona fronteriza y que se vieron afectadas por las restricciones impuestas desde comienzos de año.

Durante los últimos meses, el endurecimiento de las barreras comerciales había reducido la actividad económica en una de las zonas con mayor intercambio binacional de la región andina.

Comerciantes de Tulcán piden apoyo económico al Gobierno de Noboa

Aunque celebran el levantamiento de las restricciones, los comerciantes ecuatorianos aseguran que la recuperación no será inmediata. Roger Estrada, presidente de los comerciantes del Centro Comercial Popular de Tulcán, afirmó que las consecuencias económicas fueron profundas y que ahora el gobierno ecuatoriano debería implementar medidas de apoyo para facilitar la recuperación del sector.

Entre las solicitudes planteadas figuran mecanismos de financiamiento con condiciones favorables para los pequeños y medianos negocios afectados. “Quedamos mal en cuentas bancarias. Esperamos que tome alguna alternativa para ayudar al comercio de Tulcán”, manifestó Estrada al referirse a las dificultades financieras que enfrentan numerosos establecimientos tras varios meses de caída en las ventas.

El dirigente aseguró que las pérdidas son incalculables y explicó que desde el segundo mes de aplicación de los aranceles muchos comerciantes comenzaron a experimentar problemas para cumplir con sus obligaciones financieras. Según su relato, el deterioro de la actividad económica terminó afectando de manera directa la estabilidad de numerosos negocios ubicados en la frontera.

¿Cómo se originó la guerra comercial?

La disputa comercial comenzó en enero, cuando el presidente Daniel Noboa anunció la imposición de una “tasa de seguridad” a las importaciones provenientes de Colombia. El mandatario argumentó entonces que las acciones del Gobierno de Gustavo Petro contra el narcotráfico y otras actividades criminales en la frontera común eran insuficientes.

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La medida entró en vigor en febrero con un arancel del 30 por ciento, posteriormente aumentó al 50 por ciento y finalmente alcanzó el 100 por ciento durante mayo. La respuesta colombiana incluyó gravámenes a productos ecuatorianos, restricciones comerciales y el corte de la interconexión eléctrica entre los dos países, profundizando una confrontación económica que se prolongó durante cuatro meses.

Ante la falta de acuerdos entre Bogotá y Quito, la Comunidad Andina intervino y otorgó un plazo de diez días para desmontar los aranceles. Aunque Ecuador presentó recursos de reconsideración frente a esa decisión, finalmente el presidente Noboa anunció el viernes pasado la eliminación de los gravámenes, en medio de una llamada con el candidato presidencial colombiano Abelardo De La Espriella.

Esta nota fue construida con apoyo de una inteligencia artificial con base en información de EFE, y fue revisada por el periodista.