La relación comercial entre Colombia y Ecuador ha retomado el camino hacia la normalización. El gobierno del presidente Daniel Noboa decidió eliminar el arancel del 100 por ciento que gravaba las exportaciones colombianas, una medida que entró en vigencia este lunes 1 de junio. Este alivio beneficia directamente a 2.700 empresas colombianas, especialmente aquellas que exportan alimentos, medicamentos, productos de aseo, textiles, vehículos, productos químicos y plásticos al vecino país.
Reacción de Colombia y el rol de la CAN
En respuesta, la Cancillería de Colombia anunció que también derogará las medidas de retaliación impuestas contra productos ecuatorianos. Se espera que en los próximos días el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo expida el decreto que formalice esta decisión. El presidente de Analdex, Javier Díaz, señaló: “Es bienvenida la decisión de los dos gobiernos de levantar los aranceles dando cumplimiento a la decisión de la Secretaría de la Comunidad Andina de Naciones. Retornar al cumplimiento de los compromisos andinos beneficiará al comercio de los dos países”.
Por su parte, la firma Araújo Ibarra Consultores en Negocios Internacionales destacó que la eliminación de este sobrecosto devuelve condiciones adecuadas de acceso al mercado ecuatoriano, especialmente para las pequeñas y medianas empresas (pymes) que tienen en Ecuador uno de sus principales destinos. Además, la consultora subrayó que la medida restablece la competitividad de los productos colombianos frente a otros proveedores internacionales y facilita la reactivación de las operaciones comerciales afectadas.
Un mercado estratégico golpeado por la crisis
La importancia de esta decisión trasciende lo puntual. Ecuador fue en 2025 el segundo destino de las exportaciones no minero-energéticas de Colombia, con compras cercanas a los 1.666 millones de dólares. Por ello, el desmonte del arancel representa un alivio urgente para los empresarios colombianos, quienes ya habían reducido drásticamente sus ventas al vecino país.
Según cifras del Dane, en febrero, cuando comenzó a aplicarse el arancel del 30 por ciento, las ventas cayeron un 35 por ciento, pasando de 168,3 millones de dólares en 2025 a 109,3 millones de dólares en 2026. Esta caída se profundizó al 58,4 por ciento en marzo por el incremento del arancel al 50 por ciento; ese mes, las exportaciones bajaron a 62,3 millones de dólares, frente a los 150 millones de dólares registrados un año antes.
En el primer trimestre de 2026, las exportaciones de Colombia hacia Ecuador sufrieron una caída acumulada del 36,6 por ciento. Los productos más afectados fueron:
- Combustibles: -74,2 % (34,2 millones de dólares)
- Café, té y especias: -55,6 % (4,05 millones de dólares)
- Maquinaria eléctrica: -55,1 % (11,7 millones de dólares)
- Fundición, hierro y acero: -54,3 % (517.000 dólares)
- Frutos comestibles: -45,5 % (295.000 dólares)
El origen de la guerra comercial
Esta disputa fue iniciada por el presidente Noboa, quien anunció en enero la imposición de una “tasa de seguridad” a las importaciones colombianas, argumentando que las acciones del gobierno de Gustavo Petro contra el narcotráfico y otras actividades criminales en la frontera común eran insuficientes. A partir de allí, la crisis escaló en un cruce de restricciones bilaterales:
- Evolución de aranceles ecuatorianos: En febrero entró en vigor la tasa del 30 por ciento, que subió posteriormente al 50 por ciento y, desde mayo, alcanzó el 100 por ciento.
- La respuesta de Colombia: El Gobierno colombiano respondió primero aplicando un 30 por ciento a varios productos y luego impuso gravámenes diferenciados que llegaron hasta el 75 por ciento para 191 subpartidas arancelarias.
- Bloqueos comerciales y energéticos: Colombia cortó la venta de energía eléctrica a Ecuador y cerró su frontera terrestre al ingreso de varios productos ecuatorianos, como el arroz y el banano.
- El contragolpe petrolero: Ecuador incrementó de 3 a 30 dólares el precio por barril del transporte de petróleo a través del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (Sote), obligando a petroleras como Ecopetrol y GeoPark a buscar alternativas más costosas para exportar su producción del Putumayo.
El trasfondo político del desmonte
Estas medidas fueron duramente criticadas por empresarios y comerciantes de ambos países, pero los diálogos bilaterales no prosperaron. A inicios de mayo, la Comunidad Andina (CAN) intervino y dio un plazo de 10 días a Ecuador y Colombia para retirar los aranceles, al determinar que vulneraban el Acuerdo de Cartagena. Sin embargo, Quito pidió la suspensión de los efectos de las resoluciones de la CAN, argumentando que adolecían “de vicios” y no estaban de acuerdo “con el contenido de las mismas”.
Posteriormente, el Gobierno ecuatoriano anunció que desde el 1 de junio los aranceles se reducirían solo al 75 por ciento. No obstante, el pasado viernes —dos días antes de la primera vuelta presidencial en Colombia—, el presidente Noboa aseguró que había acordado con el candidato Abelardo De la Espriella eliminarlos completamente. Ante esto, la Cancillería de Colombia calificó de “engañosa” la declaración del mandatario ecuatoriano, aclarando que el levantamiento de los aranceles no era una medida de buena voluntad política, sino el cumplimiento obligatorio de las órdenes emitidas por la Secretaría General de la CAN.
Dos pasos pendientes
Para que la relación comercial con Ecuador se restablezca por completo, aún faltan dos decisiones institucionales importantes:
- Reactivación energética: Colombia debe reiniciar la venta de energía eléctrica al vecino país. Estas operaciones se cancelaron a comienzos de año como represalia y, de acuerdo con el Ministerio de Minas y Energía, podrían habilitarse en los próximos días por orden del presidente Gustavo Petro.
- Tarifas petroleras: Resta que el Gobierno de Ecuador modifique la tarifa de contingencia y normalice el costo para el transporte de petróleo colombiano a través del Sote.



