La deuda en dólares se ha convertido en un obstáculo significativo para la inversión de las empresas no financieras en Colombia, según un borrador de investigación del Banco de la República. El estudio, elaborado por Juan Camilo Medellín y Sergio Restrepo-Ángel, analiza más de una década de datos empresariales y concluye que una depreciación estructural del peso afecta negativamente la inversión a través del deterioro de los balances corporativos, especialmente en compañías con obligaciones en moneda extranjera.
Impacto de la depreciación del peso en la inversión
La investigación, que forma parte de la serie de borradores de economía del Banco de la República, examina el comportamiento de empresas no financieras entre 2005 y 2019. Utilizando información de balances, estados financieros, deuda externa, inversión extranjera directa, exportaciones, importaciones y operaciones de cobertura cambiaria, la base de datos cubre aproximadamente el 40% de las firmas formales del país. Los autores sostienen que “una depreciación estructural del peso afecta negativamente la inversión a través de un efecto en el balance para las empresas con deuda en moneda extranjera”.
Deuda en dólares amplifica los efectos
Uno de los hallazgos centrales es que el impacto sobre la inversión no proviene únicamente de las variaciones del dólar, sino de la combinación entre esas fluctuaciones y la exposición financiera de las empresas. Cuando una firma tiene pasivos denominados en moneda extranjera, una depreciación del peso incrementa automáticamente el valor de esas obligaciones en términos locales, reduciendo su patrimonio y limitando su capacidad para financiar nuevos proyectos. Los investigadores distinguen entre movimientos temporales y cambios estructurales en la tasa de cambio, y concluyen que la inversión es más sensible a reducciones estructurales del patrimonio que a disminuciones transitorias.
Periodos de apreciación y depreciación
La economía colombiana atravesó dos periodos claramente diferenciados durante el tiempo analizado. Entre 2005 y 2013 predominó una tendencia de apreciación cambiaria acompañada por un sólido crecimiento económico, con un crecimiento promedio de la inversión corporativa del 8,5%. Sin embargo, tras el desplome de los precios internacionales del petróleo en 2014, el peso registró una fuerte depreciación y la dinámica de inversión empresarial comenzó a deteriorarse, cayendo a un crecimiento promedio de apenas 0,1% entre 2014 y 2019. Durante ese mismo periodo, la tasa de cambio promedio fue 39% superior a la observada en los años previos, lo que elevó significativamente la exposición cambiaria de numerosas compañías. La acumulación de deuda en moneda extranjera también aumentó después de 2013, incrementando la vulnerabilidad de los balances empresariales.
Coberturas financieras: protección con costos
El documento también analiza el papel de los instrumentos de cobertura cambiaria, particularmente los contratos forward. Los autores encuentran que estos contratos protegen a las empresas frente a depreciaciones sorpresivas, permitiendo preservar el patrimonio y evitar ajustes abruptos en los planes de inversión. Sin embargo, advierten que esa protección tiene costos económicos. A medida que el tipo de cambio permanece en niveles elevados, las coberturas se vuelven más costosas y generan una tensión financiera para las compañías, ya que los recursos destinados a reducir la exposición cambiaria dejan de estar disponibles para financiar expansión productiva. Existe una relación de sustitución entre cobertura financiera e inversión real. Las empresas de mayor tamaño tienden a incrementar sus coberturas cuando aumenta la depreciación del peso y reducen su endeudamiento en moneda extranjera.
Exportadoras: protección natural
Otro aspecto destacado es el comportamiento de las empresas exportadoras. Aunque tradicionalmente se considera que una depreciación mejora la competitividad internacional, la evidencia para Colombia muestra un panorama más complejo. Las firmas exportadoras cuentan con una cobertura natural porque reciben ingresos en moneda extranjera, lo que compensa parcialmente el aumento en el valor de sus pasivos externos. No obstante, más del 98% de las exportaciones nacionales se facturan en dólares, lo que limita los cambios relativos de precios que favorecerían una mayor demanda internacional. Aun así, cuando el dólar sube, los ingresos externos aumentan al ser convertidos a pesos, fortaleciendo temporalmente la situación financiera de las empresas exportadoras. Las compañías con participación accionaria internacional tienden a utilizar menos coberturas financieras durante periodos de depreciación persistente y recurren al respaldo de sus casas matrices.
Conclusiones
En conjunto, los resultados muestran que el riesgo cambiario se ha convertido en un factor determinante para la inversión empresarial en Colombia. Las empresas con deuda en dólares enfrentan mayores restricciones para expandir su capacidad productiva cuando la depreciación del peso es persistente, mientras que las coberturas financieras y las exportaciones ofrecen mecanismos de mitigación con alcances y costos distintos. La evidencia sugiere que, más allá de los movimientos diarios del dólar, son los cambios estructurales en la tasa de cambio los que terminan definiendo buena parte de las decisiones de inversión del sector corporativo colombiano.



