IATA alerta: altos impuestos aéreos en Latinoamérica frenan la demanda de vuelos
IATA: impuestos aéreos en Latam frenan la demanda de vuelos

La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) encendió las alarmas durante la 82ª Asamblea General Anual, celebrada recientemente en Río de Janeiro. Los impuestos sobre los tiquetes aéreos en América Latina se encuentran entre los más elevados del mundo, y esta carga fiscal, sumada al encarecimiento del combustible, está frenando el crecimiento del sector aéreo en la región.

Combustible: un costo que crece y presiona las tarifas

Peter Cerdá, vicepresidente regional para las Américas de la IATA, advirtió que el precio del combustible podría superar los 120 dólares por barril en 2026, un nivel que mantendría elevados los costos operacionales de las aerolíneas y que terminaría trasladándose a las tarifas que pagan los pasajeros. En Europa, la situación es aún más crítica: Rafael Schvartzman, vicepresidente de la IATA para esa región, reveló que el combustible pasó de representar el 25 % a más del 45 % de los costos operativos.

En América Latina, la proyección de más de 120 dólares por barril en 2026 indica que los costos de operación seguirán bajo presión durante el año, con consecuencias directas sobre la rentabilidad de las rutas y la accesibilidad de los vuelos para millones de personas.

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Impuestos aéreos: un lastre para la conectividad

Federico dos Reis, CEO de Inform para América Latina, señaló: "América Latina tiene algunos de los impuestos más altos del mundo en tiquetes aéreos, y eso limita el crecimiento en una región que depende fuertemente de la conectividad". El efecto combinado de impuestos elevados y combustible caro golpea con más fuerza en una región con menor poder adquisitivo, geografía extensa y alta dependencia de la conectividad aérea para su desarrollo económico y territorial.

Dos Reis planteó que "la industria no necesita subsidios, sino menos impuestos y una regulación más flexible". Gravar los tiquetes en una región donde el avión es muchas veces el único transporte viable termina castigando la movilidad y la integración económica. Además, cuando los aeropuertos se construyen o amplían a través de tasas a los pasajeros e impuestos adicionales, el costo del viaje sube, la demanda baja y, en algunos casos, ciertas rutas dejan de ser viables. Es decir, se invierte en infraestructura, pero se sacrifica la conectividad que esa misma infraestructura debería garantizar.

Congestión aeroportuaria y oportunidades de mejora

A esto se suma que el 54 % de los vuelos opera en aeropuertos congestionados. No porque falte capacidad instalada, sino porque la red está mal aprovechada. Persisten activos subutilizados, restricciones horarias y una concentración excesiva de operaciones en pocos grandes hubs, lo que limita la expansión de nuevas rutas. Para el gremio, la solución pasa por menos impuestos, mayor flexibilidad regulatoria y un uso más eficiente de la infraestructura disponible, apoyado en tecnología e inteligencia artificial para optimizar operaciones sin necesidad de inversiones millonarias.

Aviación regional como motor económico

Solo en Brasil, sede de la Asamblea General de la IATA, la cadena de valor de la aviación —incluyendo turismo y servicios aeroportuarios— aporta 46.400 millones de dólares a la economía nacional, equivalente al 2,1 % de su PIB y sosteniendo cerca de 1,9 millones de empleos directos e indirectos. Una desaceleración del tráfico aéreo arrastra consigo al turismo, la hotelería, el transporte y el comercio. La IATA señaló que cuando el sector pierde dinamismo, el impacto no se queda en las aerolíneas: se distribuye por toda la cadena productiva de los países, afectando actividades y empleos que dependen indirectamente de la conectividad.

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