La propuesta del presidente Gustavo Petro de reducir la producción bananera en el Magdalena para garantizar el acceso al agua para las comunidades ha generado un fuerte rechazo por parte del sector productivo. Durante un evento en Ciénaga, el mandatario sugirió que hay un exceso de cultivos de banano y que es necesario recortarlos para que el recurso hídrico fluya hacia la población. Sin embargo, la Asociación de Bananeros del Magdalena y La Guajira (ASBAMA) calificó la idea como técnicamente equivocada y advirtió que pondría en riesgo miles de empleos.
La propuesta presidencial
En el marco del 'Diálogo social con pescadores y comunidades productivas', Petro afirmó que en la región hay demasiadas plantaciones de banano y que es necesario reducir ese volumen para priorizar el consumo humano. "Hay demasiadas plantaciones de banano. Hay que recortar esa plantación, ese volumen de banano, de tal manera que fluya el agua hasta aquí, para el servicio del ser humano, porque la prioridad es el ser humano, después los negocios", expresó el jefe de Estado. Para Petro, durante décadas se privilegió el negocio exportador sobre las necesidades básicas de las comunidades.
El presidente también insistió en que la solución de fondo pasa por reorganizar el territorio alrededor del agua, recuperar ecosistemas degradados y proteger los cuerpos hídricos que han perdido capacidad, como la Ciénaga Grande de Santa Marta.
Impacto en el empleo y la economía
La zona bananera del Magdalena es uno de los motores económicos más importantes del departamento. Según ASBAMA, el sector genera el 9,4% del empleo formal y sostiene directamente a más de 18.000 familias. Además, más de 500 pequeños productores dependen del cultivo como principal fuente de ingresos. Cada año, la actividad mueve cerca de 800.000 millones de pesos en salarios.
"Si se reduce la producción, el impacto no lo sentirán únicamente los empresarios. Lo sentirán miles de familias que viven de este trabajo", comentó un trabajador del sector bananero en Zona Bananera. El gremio advierte que una medida de este tipo golpearía duramente la economía local y regional.
La respuesta de los productores
José Francisco Zúñiga, presidente ejecutivo de ASBAMA, rechazó la propuesta presidencial y pidió que la discusión sobre el agua se aborde con criterios técnicos. "Compartimos plenamente la necesidad urgente de garantizar agua potable para las comunidades del Caribe colombiano. Sin embargo, señalar al sector bananero como responsable de esta problemática y plantear la reducción de la producción resulta técnicamente equivocado y desconoce tanto las causas estructurales de la crisis como el aporte social y económico que representa esta actividad para el Magdalena", afirmó.
El gremio destaca que los productores han implementado sistemas de riego eficientes, como riego por goteo y microaspersión, así como estaciones meteorológicas y sensores para monitorear el consumo hídrico. También participan en programas de conservación de cuencas en los ríos Frío, Sevilla, Tucurinca, Aracataca y Fundación, y en proyectos de recuperación de la Ciénaga Grande de Santa Marta.
Las causas de la crisis hídrica
Expertos consultados coinciden en que la crisis de agua en el Magdalena no tiene una sola causa. Entre los factores identificados están el crecimiento urbano desordenado, la falta de infraestructura para almacenamiento y distribución, el deterioro de las cuencas hidrográficas, la deforestación, el cambio climático, las pérdidas en los sistemas de acueducto y la presión de diversas actividades económicas. Si bien la agricultura demanda grandes volúmenes de agua, establecer su peso exacto en la escasez requiere estudios técnicos detallados.
"La discusión sobre el agua debe darse sobre la base de evidencia y no de percepciones", insistió Zúñiga. Mientras tanto, las comunidades continúan esperando soluciones. "Esa pelea entre políticos y empresarios la vemos por televisión. Lo que nosotros queremos es que el agua llegue todos los días", expresó una habitante de Ciénaga.
El debate abierto por Petro pone sobre la mesa la relación entre desarrollo económico y disponibilidad de agua. El reto sigue siendo garantizar agua potable para la población mediante la recuperación ambiental, el fortalecimiento de acueductos, la protección de cuencas y una planificación territorial adecuada.



