La inflación de mayo se ubicó en 0,7% mensual, lo que elevó la tasa interanual a 3,77%, seis décimas por encima del registro del mes anterior, según informó el Instituto encargado del Índice de Precios al Consumidor. Este dato marca una aceleración que, de acuerdo con analistas, responde principalmente a dos factores: el segundo ajuste de los combustibles y los aumentos en cortes de carne.
Factores detrás del alza
En mayo, el gasoil aumentó 14% y el Tlcan registró una suba cercana al 7%. Estos ajustes impactaron de manera directa en los costos de transporte y distribución, y por ende, en los precios minoristas. Además, varios cortes de carne mostraron incrementos relevantes, presionando el componente de alimentos.
Comparativa con la meta del Banco Central
Pese a la aceleración mensual, la inflación anual continúa por debajo de la meta del Banco Central, fijada en 4,5%. El organismo y los economistas monitorean con atención la evolución de los precios regulados y los combustibles.
Inflación subyacente y perspectivas
La inflación subyacente, que excluye frutas, verduras y precios tarifados, se ubicó en 3,6% anual. Esto indica que las presiones de fondo permanecen moderadas, aunque con señales de reactivación. Este indicador es seguido por la autoridad monetaria para evaluar su persistencia.
Los analistas advierten que si los ajustes en combustibles se consolidan o se replican en otros servicios regulados, podría intensificarse la transmisión hacia otras partidas del IPC. En tanto, la política monetaria deberá equilibrar la contención de expectativas inflacionarias con la necesidad de sostener la recuperación económica.



