El mercado financiero de Estados Unidos, el más grande del mundo, enfrenta una nueva ola de competidores. Un grupo de empresas de tecnología financiera nacidas en América Latina y Europa busca abrirse espacio en ese sistema, y algunas ya cuentan con luz verde para operar como bancos.
Nubank lidera la ofensiva latinoamericana
La más avanzada en ese camino es Nubank, el neobanco fundado en Brasil. La empresa recibió en enero de 2026 la aprobación condicional para obtener una licencia de banco nacional en Estados Unidos. Su cofundadora, Cristina Junqueira, resumió la apuesta: “Las primeras personas que nos van a reconocer serán de Brasil y México, pero lo haremos para esta generación joven y próspera que está surgiendo en EE.UU.”.
Nubank cerró 2025 con más de 131 millones de clientes en Brasil, México y Colombia, además de US$16.300 millones en ingresos anuales. La compañía planea iniciar operaciones en Estados Unidos en 2027, con un enfoque particular en la comunidad latina del país.
Kiwi y Prometeo: fintech latinas con enfoque en inclusión e infraestructura
Dos empresas más pequeñas, pero también de origen latinoamericano, están construyendo su camino en ese mercado. Kiwi, fundada en 2020 por los dominicanos Mariano Sanz y Alexander Schachter, nació para resolver un problema concreto que enfrentan millones de inmigrantes latinos en Estados Unidos: la falta de historial crediticio.
La plataforma utiliza inteligencia artificial para ofrecer crédito a personas que han sido excluidas del sistema financiero tradicional y ya supera los 100.000 usuarios. En noviembre de 2025 cerró una línea de crédito por US$100 millones con Community Investment Management para acelerar su crecimiento. “Nuestros clientes no quieren solo otra aplicación. Quieren a alguien que los vea, los entienda y los ayude a prosperar en un mercado donde históricamente han sido ignorados”, afirmó Mariano Sanz, cofundador y CEO de Kiwi.
Prometeo, nacida en Uruguay, opera en una capa distinta del sistema. No compite directamente con los bancos, sino que construye la infraestructura que los conecta. La compañía, cofundada por Ximena Aleman, desarrolló una API capaz de integrar más de 280 instituciones financieras en 10 países y trabaja con empresas como Mercado Libre, Rappi, Bbba y Swift. “Cada país de Latinoamérica habla su propio idioma bancario”, explicó Aleman.
En 2025 lanzó su producto de borderless banking, que permite a las empresas operar pagos entre Latinoamérica y Estados Unidos a través de una infraestructura unificada, y su expansión directa al mercado estadounidense ya está en marcha.
Fintech europeas también apuestan por EE. UU.
Las fintech europeas no se quedan atrás y también entran a competir en ese mercado. Revolut, con sede en el Reino Unido y más de 70 millones de clientes en todo el mundo, está solicitando una licencia bancaria nacional completa en Estados Unidos.
La empresa ya comprometió US$500 millones para invertir durante los próximos tres a cinco años con el fin de acelerar su crecimiento en el país. Además, tiene una oficina en el Distrito Financiero de Nueva York y está abriendo un nuevo centro operativo en Connecticut. Su estrategia de marketing llegó incluso al Gran Premio de Miami de Fórmula 1, donde su nombre apareció junto al de American Express y JPMorgan como patrocinador. “Estamos aquí para ganarles a los operadores tradicionales”, aseguró Antoine Le Nel, director de crecimiento de la compañía.
Wise, también con sede en Londres, solicitó ser supervisada por los reguladores estadounidenses para acceder directamente a la infraestructura de pagos de la Reserva Federal. Por su parte, OakNorth Bank, igualmente británico, está en proceso de adquirir un banco en Michigan para entrar al sistema financiero estadounidense, aunque la FED ha retrasado su aprobación.
Un mercado dominado por gigantes, pero con oportunidades
JPMorgan, Bank of America, Wells Fargo y Citigroup, los cuatro bancos más grandes del país, concentran US$7,61 billones en depósitos. Sin embargo, el historial de las fintech extranjeras que han intentado ingresar al mercado ha sido mixto. A pesar de los desafíos regulatorios y la competencia, estas empresas confían en que su enfoque en tecnología, inclusión financiera y atención a comunidades desatendidas les permitirá ganar terreno en el sistema financiero más grande del mundo.



