El año pasado, Ecopetrol y la Transportadora de Gas Internacional (TGI), filial del Grupo Energía Bogotá (GEB), compitieron intensamente para construir una nueva terminal de importación de gas natural en el Caribe colombiano. Cada empresa presentaba su propuesta como la más viable para iniciar operaciones a principios de 2027. Sin embargo, un año después, ambas iniciativas se han desinflado y ahora se proyectan solo a mediano o largo plazo.
Los bloqueos causados por los permisos cruzados que requerían ambos proyectos obligaron a retrasar los cronogramas, lo que ha llevado al país a centrar su atención en la planta de regasificación que Frontera Energy planea instalar en Cartagena. Ni la regasificadora de Ecopetrol ni la de TGI estarán listas a comienzos del próximo año, como se prometió inicialmente, para enfrentar la época más crítica del fenómeno de El Niño, luego de una serie de cuestionamientos mutuos sobre su factibilidad técnica.
El plan de Coveñas encalla por un permiso clave
En octubre de 2025, Ecopetrol anunció que su regasificadora en Coveñas (Sucre) ofrecía “ventajas competitivas en tiempos de entrada y viabilidad técnica” frente a otras alternativas. En su primera etapa, el objetivo era importar hasta 110 millones de pies cúbicos diarios (mpcd) a partir del primer trimestre de 2027, reconvirtiendo el Oleoducto Coveñas - Ayacucho en gasoducto, conectándolo con el tramo Ballena-Barranca de TGI. En una segunda fase, se contemplaba la reconversión del Oleoducto de Colombia (ODC) para elevar la capacidad a 400 mpcd. Sin embargo, el plan no logró arrancar porque TGI no otorgó un aval esencial.
El vicepresidente Ejecutivo de Energías para la Transición, Bayron Triana, explicó que Coveñas contaba con todos los permisos para iniciar construcción, pero faltaba la aprobación del punto de conexión al gasoducto Ballena-Barranca. La solicitud se radicó el 31 de octubre de 2025 y debía autorizarse antes del 31 de enero para cumplir con el mercado. “Esa situación no se dio”, afirmó Triana, asegurando que aún no reciben respuesta oficial de TGI. Sin ese visto bueno, era imposible cumplir con los tiempos, lo que llevó a cancelar la fase uno del proyecto Coveñas.
Por su parte, TGI argumentaba que la propuesta de Ecopetrol enfrentaba “desafíos técnicos” severos relacionados con las condiciones de presión a 1.200 PSIG, la limpieza del ducto, pruebas de integridad y la instalación de cuatro estaciones compresoras. Irónicamente, la viabilidad de la regasificadora de TGI también dependía de una autorización de Hocol, filial de Ecopetrol, ya que se ubicaría en La Guajira, donde operan los campos Chuchupa y Ballena.
Regasificadora de TGI tomará más tiempo
“Es la única solución que puede entregar gas importado a más corto plazo. Nuestra promesa de valor es suministrar este gas natural a partir de enero de 2027”, defendía Jorge Henao, gerente de TGI, a finales del año pasado. La empresa aseguraba tener reservada una unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU) de la noruega Höegh y acuerdos vinculantes con Vanti, Termocentro y EPM. No obstante, el trámite ante Hocol para utilizar las facilidades de la plataforma Chuchupa B-Ballena y conectar la FSRU tomó más tiempo del previsto y solo se concretó a finales de enero de 2026.
A este retraso se sumó la lenta estructuración del modelo de agregación de demanda por procesos internos de las empresas compradoras y la aparición de otros proyectos que dilataron las decisiones del mercado. Además, Ecopetrol cuestionaba la viabilidad de la regasificadora de TGI citando problemas metaoceánicos, la necesidad de una licencia ambiental adicional y una restricción en la capacidad del gasoducto Ballena-Barranca. Todo esto obligó a TGI a postergar para finales de 2027 la entrada en operación de su terminal, con capacidad de 300 mpcd y una inversión de 150 millones de dólares.
Cartagena asume el blindaje energético
Ante este panorama, Ecopetrol redirigió sus esfuerzos hacia el proyecto de Frontera Energy en Puerto Bahía, una terminal marítima y logística multipropósito en Cartagena. “Esa fase uno (de Coveñas) se reemplazó por Puerto Bahía”, agregó Bayron Triana, aclarando que Coveñas se mantiene como solución estructural para el segundo semestre de 2029. El presidente (e) de Ecopetrol, Juan Carlos Hurtado, destacó que “dada la oportunidad que se presenta con Puerto Bahía, se para esa primera fase y nos concentramos en la fase de mediano y largo plazo, que es la reconversión del ODC para importar al menos 400 mpcd”.
Como los proyectos originales de Ecopetrol y TGI no se materializarán a inicios de 2027, solo dos iniciativas avanzan a paso firme para mitigar el impacto del próximo fenómeno de El Niño. La urgencia radica en que se espera un incremento sustancial en el consumo de gas natural para mantener encendidas las térmicas y evitar un apagón, en un escenario donde la producción nacional sigue sin recuperarse.
Por un lado, Promigás está ampliando su planta de regasificación en Cartagena para aumentar su capacidad de 475 a 533 mpcd antes de diciembre de 2026, en pleno Niño que amenaza con ser fuerte o muy fuerte. A este esfuerzo se suma la terminal de Frontera Energy en Puerto Bahía, que estará lista a comienzos de 2027 para recibir 126 mpcd, volumen que podría escalar a 300 mpcd durante sus primeros dos años de operación. Para asegurar este cronograma, la empresa ya contrató el arrendamiento de una unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU) con un importante operador estadounidense, garantizando un suministro que será vendido directamente a Ecopetrol.



