Mientras Miami se alista para recibir algunos de los partidos más relevantes de la Copa Mundial de la FIFA 2026, una exposición de arte latinoamericano propone una mirada diferente al fútbol. 'La Pelota de Trapo' reunirá a destacados artistas de América Latina en una muestra que explora el deporte como fenómeno cultural, político y social, al mismo tiempo que recauda fondos para un proyecto comunitario en Colombia.
Una iniciativa con propósito social
La exposición es organizada por la Galería La Cometa y la Fundación Tiempo de Juego, y se llevará a cabo el próximo 25 de junio de 2026 en la sede de la galería en Miami. La muestra estará acompañada por una subasta de obras de arte cuyos recursos se destinarán a la construcción de la llamada 'Sede de los Sueños', un complejo deportivo, cultural y comunitario que la Fundación desarrolla en Altos de Cazucá, Soacha.
Además, la exposición rinde homenaje a los 20 años de trabajo de la Fundación Tiempo de Juego, una organización colombiana que ha demostrado cómo el deporte, el arte y el juego pueden fortalecer comunidades en contextos de vulnerabilidad. En dos décadas, la fundación ha impactado a más de 116.000 niños, niñas y jóvenes en 20 departamentos del país, promoviendo liderazgos, proyectos de vida y procesos de reconstrucción del tejido social.
Artistas y sus obras
Con ese espíritu como punto de partida, siete artistas latinoamericanos fueron invitados a reflexionar sobre el fútbol desde perspectivas que trascienden el terreno de juego.
Vik Muniz (Brasil)
Reconocido internacionalmente por su trabajo con materiales no convencionales, presenta una obra centrada en Pelé para reflexionar sobre la fragilidad de los ídolos y la forma en que la industria del entretenimiento construye y consume la gloria deportiva.
Camilo Restrepo (Colombia)
Aporta una mirada crítica a través de su serie 'Narcoturistification', donde examina las complejas relaciones entre narcotráfico, élites económicas, turismo y cultura popular.
Glenda León (Cuba)
Transforma un colchón en una cancha de fútbol, generando una reflexión sobre la intimidad, el territorio compartido y las dinámicas de competencia presentes tanto en la vida cotidiana como en el deporte.
Carlos Castro (Colombia)
Convierte la célebre 'mano de Dios' de Diego Maradona en un símbolo casi religioso mediante un tapiz bordado que explora cómo el fútbol produce sus propios mitos y figuras sagradas.
Iván Sikic (Perú)
Trabaja con azulejos coloniales y pan de oro para abordar las desigualdades económicas que atraviesan el fútbol global, donde el talento suele surgir en el Sur Global mientras la riqueza se concentra en los grandes mercados del Norte.
Johan Samboní (Colombia)
Confecciona una bandera utilizando camisetas falsificadas de equipos de fútbol. La pieza reivindica las economías informales y propone una reflexión sobre la periferia, la autenticidad y la construcción de identidad.
Gastón Ugalde (Bolivia, 1944-2023)
Considerado uno de los artistas contemporáneos más influyentes de su país, sus balones elaborados con textiles andinos confrontan la lógica de la producción industrial con la artesanía tradicional como forma de resistencia cultural.
Las obras reconocen la capacidad del fútbol para generar identidad, comunidad y esperanza, pero también examinan las tensiones económicas, políticas y culturales que acompañan al deporte más popular del planeta.
Lanzamiento de libro
La jornada incluirá además el lanzamiento del libro 'La pelota de trapo vuelve a rodar', una publicación que reúne nueve historias reales sobre cómo el fútbol ha servido como herramienta de reconciliación en distintos territorios de Colombia. El libro recorre experiencias que van desde las barras populares de Medellín hasta comunidades campesinas de Macayepo, en los Montes de María. Son relatos atravesados por el conflicto armado, la exclusión social y la búsqueda de nuevas oportunidades, donde una pelota terminó convirtiéndose en un punto de encuentro para reconstruir vínculos y abrir nuevos caminos.
El proyecto comunitario
El complejo 'Sede de los Sueños' contempla una cancha de fútbol iluminada con graderías y camerinos, además de un salón de música, un laboratorio audiovisual comunitario, una panadería, una huerta y diversos espacios de encuentro para la comunidad. Se estima que este complejo beneficiará a más de 5.000 jóvenes, familias y formadores cada año. Actualmente, la iniciativa ha alcanzado cerca del 50 % de su meta de financiación, fijada en 3.210 millones de pesos colombianos, gracias al respaldo de aliados como Tamarin Foundation, Fundación Gloria Zea, Adidas, Brigard Urrutia, Constructora Bolívar y la Alcaldía de Soacha.



