El último sueño de Frida y Diego: una ópera surrealista inolvidable
El último sueño de Frida y Diego: ópera surrealista

La ópera 'El último sueño de Frida y Diego' es una obra de género surrealista que logra mantener al público cautivo sin un solo instante de aburrimiento. La crítica de Martha Senn destaca esta producción como un hito lírico.

Una relación inmortal

Frida Kahlo y Diego Rivera vivieron una relación conflictiva y apasionada, marcada por amores, desamores e infidelidades mutuas. Ambos fueron artistas superdotados, inmortales por su talento. Sin embargo, sus almas estaban encarceladas: la de él en un cuerpo lerdo y obeso con complejo de dios; la de ella en un cuerpo torturado por el dolor físico y emocional. Diego amó y desamó a Frida con locura, mientras ella lo consideró un accidente y un dolor mayor que el que sufrió a los 18 años, cuando un tranvía la fracturó en varias partes, dejándola viva de milagro.

Arte y eternidad

La perfección de formas y figuras que ambos plasmaron en lienzos y muros es una conmovedora manifestación de la verdad de su arte. Frida murió en 1954; sus cenizas reposan en la casa azul de Coyoacán. Rivera falleció tres años después y deseaba ser cremado para mezclar sus cenizas con las de ella, pero la familia no lo permitió.

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La fantasía de la ópera

La compositora Gabriela Lena Frank, de gran imaginación musical, y el escritor Nilo Cruz, de riqueza poética, unieron a la pareja en una fantasía, no en una biografía. En el día de los difuntos, el 2 de noviembre, Catrina, guardiana de los muertos, escucha los ruegos de Diego para que Frida retorne del inframundo y le conceda el perdón cara a cara.

Frida no quiere regresar, pero el anhelo de tener sus brochas y colores, aunque sea por 24 horas, se convierte en un sueño superior al de ver a su esposo, a quien no podrá tocar sin que el dolor regrese. Durante su encuentro, ambos reconocen que no pueden vivir eternamente en un mundo artístico de ensueño y que solo estarán juntos para siempre en el más allá.

Música y escenografía

La partitura ofrece sonidos exquisitos con marimbas, flautines, celestas, violines agudos y clarinetes. Frida asciende del inframundo; Diego muere entre sus brazos, como lo soñó. Ella repasa su obra pictórica que circula por el mundo. Deborah Colker ofrece una escenografía colorida y esplendorosa del día de los muertos en México. El árbol de la vida es la imagen central, por cuyas ramas de arterias y venas circula sangre humana.

Intérpretes y dirección

La ópera se canta en español. Los intérpretes, dirigidos por Yannick Nezet-Seguin, exponen magníficos talentos vocales. La mezzosoprano Isabel Leonard convence como Frida; el barítono Carlos Álvarez emociona como Rivera; Gabriela Reyes como Catrina deslumbra con su voz de soprano; y el contratenor Nils Wanderer impacta como Leonardo, un actor que encarna a Greta Garbo.

Los elementos oscuros, básicos y humorísticos de la obra se presentan con la máxima estética requerida. El trabajo creativo en equipo es impecable. Cineco Alternativo nos brindó el privilegio de disfrutar este gran espectáculo lírico en sus teatros de cine.

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