La revista Coho, fundada en 1976 por el caricaturista colombiano Chocolo, se convirtió en un referente del humor gráfico en el país. Durante sus años de publicación, logró reunir a algunos de los mejores dibujantes y humoristas de Colombia, ofreciendo una visión crítica y satírica de la realidad nacional.
Orígenes y contexto
Chocolo, cuyo nombre real era Jorge Enrique Gaitán, creó la revista Coho en un momento de efervescencia política y social. Colombia vivía bajo el gobierno de Alfonso López Michelsen, y el humor gráfico se perfilaba como una herramienta poderosa para la crítica social. La revista nació como una respuesta a la necesidad de un espacio donde los caricaturistas pudieran expresarse libremente.
El nombre y su significado
El nombre "Coho" proviene de una palabra inventada que, según su creador, no tenía un significado específico, pero sonaba graciosa y pegajosa. Esta elección reflejaba el espíritu lúdico y desenfadado de la publicación.
Contenido y estilo
La revista Coho se caracterizó por su humor ácido y su crítica política. En sus páginas, se abordaban temas como la corrupción, la injusticia social, la violencia y los abusos de poder. Los caricaturistas utilizaban un lenguaje visual directo, con viñetas que combinaban texto e imagen de manera ingeniosa.
Además de Chocolo, colaboraron en la revista figuras como Vladdo, Matador y Rode, entre otros. Cada uno aportó su estilo único, pero todos compartían un compromiso con la sátira y la denuncia.
Impacto y legado
Aunque la revista Coho dejó de publicarse en la década de 1980, su influencia perdura. Muchos de los caricaturistas que iniciaron en sus páginas se convirtieron en referentes del género en Colombia. La revista demostró que el humor gráfico podía ser un vehículo para la reflexión y el cambio social.
Hoy, la revista Coho es recordada como un hito en la historia del periodismo colombiano. Su legado vive en las nuevas generaciones de caricaturistas que continúan usando el humor como herramienta crítica.
Conclusión
La revista Coho fue más que una publicación humorística; fue un espacio de libertad creativa y crítica social. En un país marcado por la violencia y la desigualdad, Chocolo y su equipo demostraron que la risa también puede ser un acto de resistencia. Su historia merece ser recordada y valorada como parte del patrimonio cultural colombiano.



