A solo 14 días de la partida de Totó la Momposina, su hijo Marco Vinicio Oyaga compartió emotivos recuerdos en el Foro Semana por Colombia Cartagena y Bolívar 2026. Con la voz quebrada pero firme, recordó a su madre como un espíritu libre y la representación viva de Colombia.
Un legado imborrable
Marco Vinicio, quien ha acompañado a Totó desde antes de nacer, afirmó: “Ella nunca fue solo una artista; ella era Colombia”. Con más de 50 años de trayectoria y visitas a más de 100 países, Totó llevó la bandera colombiana por todo el mundo. Se formó en La Sorbona, hablaba francés e inglés, y siempre investigaba cada ritmo antes de interpretarlo.
Disciplina y excelencia
Gustavo Tatis Guerra, cronista cultural de El Universal, destacó que Totó era un laboratorio vivo. “En su casa, toda la familia era una escuela viva”, dijo. Marco Vinicio reveló que su madre tomó clases de canto desde 1969 hasta 1997 con Delia Zapata, y ensayaban semanalmente, hubiera o no conciertos. “Su cuerpo y mente estaban en función del escenario”, agregó.
El impacto de su música
Una de las canciones más emblemáticas, El pescador, fue interpretada unas 5.000 veces. “La gente vibraba. Ella decía: ‘Hay pescadores en todo el mundo’”, recordó su hijo. Al final del foro, los asistentes entonaron versos de esa canción en su honor.
Continuidad del legado
Marco Vinicio anunció que el Festival Totó la Momposina, celebrado en Mompox desde 2024, tendrá una nueva edición este año. “Es un festival del pueblo, de las muestras culturales del territorio”, afirmó. Con lágrimas, cantó fragmentos de Ven pronto y Acompáñala, la canción con la que despidieron a su madre. “Ella no cantaba canción que no le gustara”, concluyó.



