Lula Goce rompe el cliché con el mural más grande de España en Baiona
Lula Goce rompe el cliché con el mural más grande de España

La muralista española Lula Goce ha roto el cliché de no ser profeta en su tierra al crear el mural más grande de España, ubicado en el espigón de Baiona, un pintoresco pueblo marinero de Galicia (noroeste) donde nació en 1976. Estos días da los últimos retoques a la obra, que ha sido interrumpida por las lluvias de mayo, pero que finalmente será inaugurada la próxima semana. En una entrevista con EFE, la artista expresa que se ha dejado "el alma" en este proyecto monumental.

Barreras de género en el arte

Sin tiempo que perder, Lula Goce traza las barreras de género que sigue percibiendo en el circuito del arte en pleno 2026, especialmente en festivales y, "sobre todo", en el salto del mural a las galerías de arte urbano. Insiste en que "todo tendría que estar más homogeneizado". La artista, que ha dejado su huella en ciudades como Nueva York, Miami o París, ahora juega en casa, lo que supone para ella "más presión" porque quiere hacerlo "genial" para un público que conoce.

Un mural de 1.400 metros cuadrados

En Baiona (Galicia), Goce desarrolla una actuación de 1.400 metros cuadrados (400 metros en horizontal), en la que colaboran el Ayuntamiento, Portos de Galicia y la Fundación Sabadell, tras un proyecto previo de colaboración ciudadana. La artista puso su "creatividad a funcionar sin perder" su línea artística y, a la vez, guardar relación con "el urbanismo de la zona", con una actuación anterior que dejó líneas y dibujos geométricos que le parecen "superacertados".

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El proceso creativo, "como un parto"

El boceto, afirma, fue "como un parto". Intentó "meter todo" y tuvo que "empezar a retirar" elementos en un formato "tan horizontal" que supuso otro reto: "Funcionar bien de lejos y, a la vez, bien de cerca". Recurrió a cuatro bloques y dos figuras principales: dos niños que aparecen "tumbados, durmiendo, como soñando este lugar" y que, sin saberlo, confiesa que podría ser ella misma reflejada en la pintura. Es un homenaje a la identidad marinera local y a su familia siempre vinculada al mar, haciendo un "guiño" a toda esa historia.

De niña a muralista reconocida

De niña, Goce ya era "muy lanzada" en los murales del colegio, en los que abordaba las figuras principales, como aquel Cristo crucificado que despertó la atención de una profesora que llamó a su madre para decirle que la alumna tenía "una capacidad brutal". Más tarde comenzó a pintar murales en bares y se fue a estudiar Bellas Artes a Salamanca, donde "cualquier ocasión era buena" para salir a pintar. No se desvió de ese camino cuando se trasladó a Barcelona para el máster y el doctorado, fiel a lo que "realmente" le interesa: "Intervenir espacios a través de la pintura".

Arte, grafiti y provocación

Reconoce que la "línea" entre el arte y el gamberrismo del grafiti es "muy delgada" y a veces depende de las "leyes", el ojo del espectador y el lugar en el que se ubique. Aunque de joven recuerda ir a pintar alguna fábrica abandonada, deja claro que dentro de su intencionalidad "no está la provocación ni estropear un espacio o fastidiar a alguien". Lejos de eso, lo que pretende es "modificar un espacio para hacer la vida más agradable" al que lo ve, provocar "una respuesta positiva" en el espectador, convertirlo en "algo positivo para la comunidad y el entorno".

"Soy más procrear que prodestruir. Yo creo que mi mensaje político o feminista no entra dentro de la radicalidad, sino dentro de una postura mucho más poética y más sutil", sintetiza la artista.

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