El que fuera alma máter del grupo punk Siniestro Total, Miguel Costas, ha cambiado las cuerdas de la guitarra por el papel para dar vida a sus memorias en '¡Esas palmas, coño!' (Roca Editorial). En esta obra, el músico gallego se acompaña del periodista Renato A. Landeira como coautor, manteniendo intacta su característica ironía gallega, esa misma que impregna sus letras y ahora su libro.
Una crónica social con descaro
Juntos ofrecen una crónica social en la que Costas demuestra que, pese a los años, conserva el descaro de siempre, ahora frente a una sociedad plagada de "ofendiditos" y obsesionada con los 'likes' en redes sociales. El libro "suena bien", asegura Costas, mientras invita a EFE a compartir banco en un parque de su Vigo natal para esta entrevista, luciendo su chaqueta americana, aunque sin camiseta blanca a la vista.
Más de 400 páginas de vida
Costas afirma que su ópera prima literaria "da casi más trabajo que un disco". En ella hilvana su vida desde su nacimiento hasta sus actuales 65 años. Son más de 400 páginas, casi "un manuscrito de la antigüedad" que se asemeja a la realidad, aunque "algunas cosas no estarán exactamente como fueron, pero más o menos, sí".
La obra luce "bastante afinada", aunque "en un tono más bajo" porque se está haciendo mayor, comenta. Y aunque advierte de su frágil memoria, cita numerosos nombres que acompañaron su trayectoria musical y anécdotas que rescató gracias al coautor. "Sin él, no hubiera conseguido acordarme prácticamente de nada", concede.
Lo que quedó fuera
Por descuido o por espacio, dejó fuera el disco-homenaje que le tributaron artistas como David Summers o Coque Malla. "Están muy cabreados, por cierto", dice con ese tono que no permite saber si es verdad o una broma; casi seguro que lo segundo.
Con retrospectiva, afirma que su vida, como la de cualquiera, ha tenido "altos y bajos", con un resultado "global" que, "a nivel musical, es bueno", pero que "podría ser mejor y debería haber sido mejor".
El adiós a Siniestro Total
Se remonta a 1994, su salida de la banda, cuyo nombre surgió del siniestro total de un Renault 12 familiar en el que se trasladaban por Vigo una noche de niebla y fiesta. "En realidad, no me quería ir, pero las circunstancias de aquel entonces fueron así y ahora, con el paso del tiempo, creo que hice bien", admite. En 2022, Siniestro Total se reunió para despedirse en Madrid, aunque a él le habría "gustado" que fuera en Vigo.
Letras gamberras y sociedad actual
Sus letras han sido gamberras, irreverentes, cargadas de ironía y humor negro hasta lo absurdo. Cree que, como en los 80, ahora no se "cortaría" y las composiciones "tendrían la misma respuesta", aunque es consciente de que "hoy hay mucho ofendidito y gente que no entiende la ironía". En realidad, piensa que sus canciones "no se meten con nadie, no dicen nada fuera de madre", pero están llenas de "picardía" y hechas para "divertirse", con letras a las que ponían "mucho arrojo" en el escenario para compensar que "apenas" sabían "tocar".
Diferencias entre la Movida y hoy
Considera que la misma receta habría tenido éxito hoy, aunque hay matices: "Cuando nosotros empezamos, no teníamos la intención de vivir de la música, nunca fue la intención, pero de repente nos dimos cuenta de que ya estábamos viviendo de ella; ahora, muchos grupos salen ya con la intención de ser el 'number one' del universo".
Otra diferencia está en las grabaciones: antes rudimentarias, ahora casi estudios caseros. Más técnica, menos carácter. "No hay voces características, es todo muy lineal, sin alma, pero para las discográficas es un chollo porque le llevan la grabación hecha", afea.
Y sentencia: "Si tienes 300.000 seguidores en Instagram son 300.000 clientes potenciales; o sea, que vale más tener likes en Instagram que buenas canciones".
Legado vigente
A Costas le gusta que los himnos de Siniestro Total sigan vigentes, que los jóvenes le pidan autógrafos o hablen después de un concierto, demostración de que hay gente que "lo mamaron" de sus padres o se ha interesado por "otro tipo de música que no es la que marca ahora tendencia, la que llena 10 Bernabéu seguidos con gente con holograma".
Él seguirá en el escenario mientras "pueda" y afirma que los conciertos los aguanta "bien"; los viajes, "menos" y el bocadillo de panceta después de las actuaciones "también" le cuesta.



