La República Democrática del Congo (RDC) ha incrementado a 344 los casos confirmados de ébola en el brote provocado por la cepa Bundibugyo, con un saldo de 60 personas fallecidas hasta la fecha. Así lo dio a conocer el último boletín emitido por el Gobierno congoleño, que detalla la evolución de la crisis sanitaria que afecta al este del país africano.
Detalles del brote en Ituri
Según el Ministerio de Comunicación de la RDC, la provincia de Ituri continúa siendo el epicentro de la epidemia, con 322 casos confirmados y 46 decesos. El resto de los contagios y muertes se han registrado en otras regiones orientales. El número de casos sospechosos bajo investigación asciende a 116, aunque en semanas anteriores se había superado el millar, pero muchas pruebas resultaron negativas tras descartar síntomas compatibles.
Las autoridades también informaron que 173 personas se encuentran en aislamiento como casos sospechosos. Hasta el momento, seis pacientes han logrado recuperarse de la enfermedad, según datos coincidentes con los de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Reapertura del aeropuerto de Bunia
El Gobierno congoleño anunció la reapertura del aeropuerto de Bunia, capital de Ituri, que había sido cerrado hace menos de dos semanas debido a la gravedad de la crisis. La medida busca facilitar la llegada de ayuda humanitaria y el traslado de personal sanitario.
El brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo en Ituri, región fronteriza con Uganda y Sudán del Sur. Desde entonces, se ha expandido a las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, así como a Uganda, donde se reportan quince contagios y un fallecido.
Cepa Bundibugyo: sin vacuna ni tratamiento específico
La cepa Bundibugyo del virus del ébola presenta una tasa de letalidad que oscila entre el 30 % y el 50 %. La OMS ha señalado que no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico para esta variante, lo que incrementa la preocupación entre las autoridades sanitarias.
El virus probablemente comenzó a circular en Ituri unos dos meses antes de que se declarara el brote, según la organización. El pasado 17 de mayo, la OMS calificó la epidemia como una emergencia de salud pública de importancia internacional y elevó el nivel de riesgo a muy alto.
Medidas de control y vigilancia
Las autoridades congoleñas han endurecido los controles sanitarios para frenar la propagación del virus. La detección rápida de nuevos focos, especialmente en Mambasa, demuestra la importancia de la vigilancia comunitaria, según el Ministerio de Comunicación.
La OMS ha instado a los países vecinos a reforzar sus sistemas de vigilancia y preparación ante posibles casos importados. Uganda ya ha reportado contagios y una muerte, lo que confirma la expansión del brote más allá de las fronteras congoleñas.
La situación sigue siendo monitoreada de cerca por organismos internacionales, mientras se intensifican los esfuerzos para contener la epidemia y buscar alternativas terapéuticas contra la cepa Bundibugyo.



