La plataforma ‘Menos turismo, más vida’ ha alzado la voz contra la turistificación de Mallorca, donde según su portavoz, Dani Comas, “este año habrá 20 turistas por cada habitante”. En una entrevista con EFE, Comas califica la situación de insostenible e insoportable, afirmando que “la sociedad está harta”.
Movilización en plena temporada alta
Con el respaldo de 55 entidades vecinales, ecologistas, culturales, sindicales y políticas, la plataforma ha convocado una manifestación en Palma para el 26 de julio, en plena temporada alta, para denunciar el impacto del turismo masivo y exigir políticas que lo limiten. Esta será la tercera protesta de este tipo, después de que en 2024 se congregaran alrededor de 50.000 personas y el año pasado unas 30.000. Sin embargo, los organizadores la consideran “más importante que nunca”.
“Nos encontramos en el último verano antes de las elecciones y también en un verano en que el día 12 de agosto habrá un eclipse total del Sol que colapsará completamente la isla, no solo de vehículos, sino también con reservas hoteleras y en los límites de presión humana que hemos visto hasta ahora”, resume Comas.
La turistificación como amenaza existencial
Los manifestantes protestarán contra la turistificación, definida por Comas como “el proceso por el cual todos los rincones de nuestra isla se han ido vendiendo al turismo y los han ido dejando sin residentes”. En 2025, Baleares recibió 19 millones de turistas, un 1,8 % más que el año anterior, para una población de aproximadamente 1.250.000 habitantes. De esos turistas, 13,5 millones viajaron a Mallorca, un 1,5 % más, en una isla que no alcanza el millón de residentes (971.068 según el censo de 2025).
“Si se sigue extrapolando y sigue aumentando con la lógica extractivista de este modelo, acabaremos por desaparecer y que sea una isla únicamente para turistas. Lo que reclamamos nosotros está claro: menos turismo es más vida”, recalca Comas.
Infraestructuras saturadas y vivienda inaccesible
El portavoz advierte de que este año se podrían alcanzar los 20 millones de turistas en Baleares, cuando las infraestructuras y servicios están diseñados para un millón de residentes. “No pueden absorber 20 veces más de su capacidad porque al final acaba saturando absolutamente todas las infraestructuras y no hay capacidad económica ni física de absorber toda esta presión humana”, señala.
Aunque el turismo es el motor económico del archipiélago y representa más de la mitad del PIB, Comas puntualiza que “genera puestos de trabajo precarios y provoca una falta de acceso a la vivienda que se está viendo reflejada en toda Mallorca, con más de 100.000 pisos vacíos y otros 100.000 pisos que se dedican al alquiler turístico”.
Condiciones laborales precarias
El portavoz de la plataforma denuncia el contraste entre quienes llegan a Mallorca para hacer turismo y los trabajadores de temporada “que acaban viviendo en infraviviendas sin unas condiciones dignas”. Su organización se opone al “discurso de contención turística” del Govern balear, ya que en esta legislatura han aumentado las llegadas de turistas un 6,7 %, con 1,2 millones más entre 2023 y 2025.
“Exigimos un decrecimiento, ya no solo en el número de turistas, sino también en el dinero que se destina a promoción turística y a toda la maquinaria de este sector, y, sobre todo, que se hagan políticas pensando con una perspectiva un poco más ecologista y que tenga en cuenta los límites de la propia isla”, concluye Comas.



