Lima, 6 jun (EFE).- Las elecciones presidenciales de Perú se definen este domingo en una segunda vuelta entre la candidata derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez. El ganador se convertirá en el noveno presidente del país en diez años, reflejando una década de profunda inestabilidad política.
Más de 27 millones de votantes convocados
Un total de 27,3 millones de peruanos están llamados a las urnas para decidir si el fujimorismo regresa al poder después de un cuarto de siglo, o si se retoma un proyecto de izquierda vinculado al encarcelado expresidente Pedro Castillo (2021-2022).
Un dilema recurrente
Por cuarta vez consecutiva, Perú elige entre la hija y heredera política del autócrata Alberto Fujimori (1990-2000) o una alternativa antifujimorista. En esta ocasión, el candidato opositor es el exministro que más tiempo permaneció en el breve y turbulento gobierno de Castillo.
En las tres elecciones anteriores, el antifujimorismo se impuso por márgenes ajustados, dando el triunfo a Ollanta Humala (2011-2016), Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) y al propio Castillo. En las dos últimas votaciones, la diferencia fue de apenas 40.000 sufragios.
Encuestas anticipan un resultado reñido
Todo indica que la definición entre Fujimori y Sánchez será nuevamente muy ajustada, según sondeos previos a la votación que, por ley, no pudieron difundirse en Perú durante la última semana.
Este pulso revive heridas abiertas, pues ambas opciones están ligadas a sendos golpes de Estado separados por 30 años: el exitoso autogolpe de Alberto Fujimori en 1992, y el fallido intento de Pedro Castillo en 2022, que terminó con él en prisión.
Propuestas contrastantes
Keiko Fujimori: mano dura y orden
La líder de Fuerza Popular promete gobernar como su padre, quien impulsó el crecimiento económico y la apertura comercial, derrotó a Sendero Luminoso y al MRTA, aunque fue condenado por violaciones a derechos humanos y corrupción. Fujimori pide la oportunidad que se le negó tres veces para aplicar mano dura y devolver el orden, sacando al país del caos que, según ella, han provocado los últimos gobiernos.
Roberto Sánchez: liberación de Castillo y cambio social
Por su parte, el candidato de Juntos por el Perú ofrece liberar a Castillo como reparación para sus simpatizantes rurales y pobres, quienes creen que las élites, encabezadas por Fujimori, no lo dejaron gobernar. Sánchez responsabiliza a la Señora K de la inestabilidad, acusándola de impulsar destituciones presidenciales desde el Parlamento con los votos fujimoristas.
Antecedentes de controversia
Fujimori no reconoció sus derrotas en 2016 y 2021; en esta última denunció sin pruebas un supuesto fraude para anular votos de Castillo. El escenario podría repetirse si el resultado es adverso. En la primera vuelta de abril, Fujimori obtuvo 17,19% de votos válidos y Sánchez 12,03%, en una jornada marcada por retrasos en Lima por falta de material electoral, lo que alimentó denuncias infundadas de fraude del ultraderechista Rafael López Aliaga, excluido de la segunda vuelta por 21.000 votos.



