Un artículo publicado por National Geographic revela que algunos animales salvajes pueden experimentar estados de intoxicación al consumir sustancias presentes de forma natural en su entorno. Frutas fermentadas, néctares alcohólicos y ciertos hongos forman parte de los elementos que, en determinadas circunstancias, alteran el comportamiento de diversas especies.
El debate sobre la intoxicación animal
El interés por este fenómeno aumentó tras el hallazgo de cazones picudos brasileños que contenían cocaína en sus organismos, un caso que se hizo viral bajo el apodo de "tiburones cocainómanos". Aunque se trata de una contaminación causada por la actividad humana, el episodio abrió el debate sobre cómo distintas sustancias pueden afectar a la fauna.
La veterinaria Sara Wyckoff, del Departamento de Parques y Vida Silvestre de Texas, advirtió que "los animales están siendo contaminados no solo con opioides o drogas ilegales, sino con todo lo que usamos", señaló la experta, al referirse a la presencia de medicamentos y otros productos en el ambiente.
Alcohol natural en la naturaleza
Más allá de la influencia humana, la naturaleza también produce compuestos capaces de alterar el comportamiento animal. Uno de los ejemplos más conocidos es el alcohol generado por la fermentación de frutas maduras, un proceso en el que las levaduras transforman los azúcares en etanol y dióxido de carbono.
Entre las especies más asociadas a este fenómeno se encuentran los ampelis americanos, aves reconocidas por su vistoso plumaje y por alimentarse casi exclusivamente de frutas durante varios meses del año. Cuando consumen bayas demasiado maduras, pueden ingerir cantidades de alcohol suficientes para afectar sus capacidades.
Efectos de la intoxicación en animales
De acuerdo con Wyckoff, "todo lo que se imagina que le sucede a una persona cuando está borracha, también le sucede a los animales", explicó. La pérdida de reflejos y la disminución de la capacidad de reacción aumentan el riesgo de accidentes y depredación.
Elefantes y fruta marula
Otro ejemplo que ha llamado la atención de los investigadores corresponde a los elefantes africanos y los frutos fermentados del árbol marula. Durante años se ha debatido si estos mamíferos placentarios pueden emborracharse, debido a la considerable cantidad de alcohol que necesitarían ingerir para presentar signos evidentes de intoxicación.
Sin embargo, la investigación también encontró que los elefantes africanos poseen una mutación genética relacionada con la metabolización del alcohol. Este hallazgo sugiere que podrían ser más sensibles al etanol de lo que se pensaba.
Renos y musarañas arborícolas
Los renos de Siberia y las musarañas arborícolas del sudeste asiático también han llamado la atención por el consumo de alimentos con este tipo de sustancias. Mientras los primeros ingieren hongos alucinógenos como la Amanita muscaria, las segundas se alimentan regularmente de néctar fermentado sin mostrar señales aparentes de embriaguez.
Para los expertos, estos comportamientos demuestran que, más que buscar intoxicarse, los animales aprovechan recursos que les proporcionan nutrientes esenciales para su supervivencia.



